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Arles, los romanos en Francia

Arles es una pintoresca ciudad francesa cruce de distintas culturas griega, celta o romana. Capital de un imperio que ha dejado huella tanto en su cultura como en su arquitectura, una ciudad que encierra la historia en sus calles y monumentos y que sin duda os apasionará. Arlés, los romanos en Francia tiene como objetivo dar a conocer la historia romana de esta bonita ciudad de la Provenza Francesa.

Arles, los romanos en Francia

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La historia de la ciudad de Arles se remonta al siglo séptimo antes de Cristo, lo que implica una larga historia. Los celtas dominaron en un principio este sitio, siendo luego los romanos los que conquistaron Arles, fundando una de las primeras ciudades romanas fuera de Italia.

Pero la ciudad no era sólo una más en el gran Imperio Romano. Funcionaba primero como enclave fundamental en la expansión del mismo hacia occidente. Hacia el 408 d.C. incluso se volvió capital del Imperio cuando Constantino “el usurpador” tomo el poder.

La ciudad fue fundada por los fenicios en el siglo VII antes de Cristo bajo el nombre de Arelate, y debe su prosperidad a la decadencia de su rival, Marsella, bajo el reinado del emperador Augusto. En ella se han conservado monumentos impresionantes, el más antiguo, el anfiteatro, el Teatro Romano y el Criptopórtico (túneles subterráneos) fechadas entre finales del siglo I antes de Cristo.

Antiguas murallas

En el siglo IV d.C., Arles se elevó al rango de capital política y de metrópoli religiosa. Los baños de Constantino y la excelente sarcófagos de mármol del cementerio son testigos de a esta segunda edad de oro. Sin embargo, la ciudad cayó en manos de los bárbaros en el 480.

El descenso que siguió fue terrible para la ciudad que encontró su papel del capital en el siglo IX con la creación de un reino independiente. Sucesivamente el territorio Imperio y fortaleza de los condes de Provenza, Arles fue una de las más bellas ciudades medievales en el Mediterráneo. mientras que los viajeros de todos los sectores describen sus monumentos con entusiasmo.

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Dominación Romana de Arles

Arles entra en la historia del Imperio Romano en el año 123 a.C., pero no era la primera vez que la ciudad de Arles sufría invasiones extranjeras, anteriormente había sido una colonia griega bajo el nombre de Theliné y posteriormente un asentamiento celta-ligur quienes rebautizaron a la ciudad con el nombre de Arelate, como ya hemos visto antes.

Durante la Guerra Civil mantenida entre Cesar y Pompeyo, la ciudad de Arelate ofreció su apoyo a Julio Cesar mientras que la otra gran ciudad bajo dominio romano, Marsalia o Marsella como la conocemos actualmente, se posicionó en favor de Pompeyo. 

Cesar

Con la victoria de Cesar Arelate también ganó, el nuevo emperador Cesar la elevó a categoría de Colonia en el año 46 a.C,, siendo la mayor distinción a la que podía optar cualquier ciudad conquistada. Tan importante fue que el mismo César estableció allí las tropas de la Legion VI Ferrata, concediéndole el título oficial de Colonia Iulia Paterna Arelatensium Sextaniorum. 

La ciudad poco a poco fue creciendo tanto en importancia como en tamaño, durante los siglos I y II d.C., Augusto continuó embelleciendo la ciudad y dotándola de mejores infraestructuras. La ciudad siguió expandiéndose hasta que Constantino en el siglo IV la convirtió en la segunda capital del Imperio Romano de Occidente. 

Foro de Arles

Entre las obras más importantes podemos contar con el canal navegable construido por las legiones romanas de Mario en el año 104 a.C. que comunicó mediante un canal navegable la ciudad de Arles con el mar Mediterráneo.

Otras obras y de las que hablaremos a continuación son El Anfiteatro, Teatro, Criptopórticos, Las Termas de Constantino, Les Alyscamps.

Monumentos destacados de Arles | Anfiteatro

La historia de Arles como hemos visto ha pasado por periodos de gran esplendor durante la dominación Romana, ciudad por la que pasaban la vía Aurelia y muy cerca de la vía Domitia, que unía por el sur las principales ciudades francesas con Roma. Una ciudad bien situada con salida al mar gracias al canal navegable que aseguraba un mejor comercio, hicieron de la ciudad de Arles una ciudad importante para el imperio.

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En el año 80 d.C. Vespasiano construiría en Roma lo que hoy en día es la construcción romana más espectacular que se mantiene en pie, el Coliseo Romano. El anfiteatro de Roma o Anfiteatro Flavio en honor a la rama familiar del emperador, se inaguró entre grandes festejos.

Era el principio de una gran colección de anfiteatros que se fueron construyendo por todas las ciudades importantes del imperio. Diez años después en el año 90 d.C., el proyecto de construcción se trasladó a Arles. Este teatro sería construido a menor escala, mucho mas pequeño pero con el mismo diseño y sistema de construcción y de calidad que se había llevado a cabo en el Coliseo de Roma. 

El anfiteatro de Arles se encuentra situado en la parte norte de la ciudad romana de Arelate y fue una de las piezas principales de un plan de ampliación y embellecimiento de la ciudad. Está dentro de la lista de los 20 anfiteatros más grandes y mejores conservados, gracias en parte a que sirvió como fortificación en la Edad Media y posteriormente utilizada para ofrecer espectáculos taurinos.

Estructura del Anfiteatro

Con la construcción del anfiteatro toda la ciudad cambió. La muralla primitiva que bordeaba la ciudad fue derribada, aunque todavía se conserva una torre defensiva del año 46 a.C., en el subsuelo del anfiteatro.

Se trata de un gran monumento que ocupa una superficie de 11.500 m², su eje principal mide 136 m de largo, siendo incluso más largo que el anfiteatro de Nimes. La fachada a dos niveles alcanza una altura de 21 metros, 60 arcadas separadas por pilares de piedra rectangulares.

La entrada principal se encontraba en el lado Este del anfiteatro, donde aún se puede observar restos de la antigua escalera que llevaba hasta la ciudad a los espectadores. La cavea o grada estaba formada por 34 terrazas que a su vez se encontraban divididas en secciones o maenaiana. Las secciones eran ocupadas según el rango social del espectador y existían 4 maenaianas distintas.

Los asientos de las gradas eran del mismo tamaño 40 cms, con un aforo de unas 21.000 personas a diferencia de las impresionantes medidas del coliseo Romano con una capacidad de 50.000 espectadores. El edificio que se conserva actualmente posee dos alturas o pisos, pero antiguamente el anfiteatro tenía más altura donde las terrazas o gradas partían desde el podium hasta la estructura que soportaba la lona que cubría el anfiteatro.

Podium

Distribución del Anfiteataro

El interior del anfiteatro es un complejo entramado de pasillos para la circulación tanto de personas como de animales. Todo debía estar bien sincronizado para no hacer coincidir en esos pasillos gladiadores con las bestias salvajes.

Se trataba de un espectáculo y como tal lo tenían que disfrutar los espectadores intentando que su estancia en el recinto fuera lo más agradable posible. El anfiteatro es prácticamente un edificio hueco, cada pórtico de 21 metros podía albergar diez niveles y cada nivel con una función determinada, por lo que el tránsito tanto de espectadores como de gladiadores o animales se realizaba por su interior con total garantía de seguridad.

El consejo municipal hacía llegar a los ciudadanos una especie de discos con el número de asiento que le correspondía así como por la puerta por la que debía entrar. 

Situación actual del Anfiteataro

Como ya hemos comentado el anfiteatro que podemos contemplar en Arles hoy en día no tiene mucho que ver con el original, el de hoy está incompleto. Las gradas han desaparecido prácticamente todas ya que sus piedras bien cortadas y de una medida perfecta, sirvieron posteriormente para la construcción de algunas casas. Las gradas del ático han desaparecido totalmente.

La estructura también ha sufrido modificaciones a lo largo de los siglos, sobre todo con la instalación de torres defensivas en la época medieval cuando se utilizó el anfiteatro como fortaleza donde se llegó a construir más de doscientas casas y dos iglesias, como ocurriera también con el anfiteatro de Nimes.

No fue hasta el siglo XIX cuando se comenzó con las obras de restauración, despejando todo el interior y acondicionándolo para su uso como coso taurino.

Pese a todo ha conseguido llegar hasta nuestros días en unas muy buenas condiciones, donde es la estrella de la ciudad que ha sabido integrarse en su entorno.

Teatro romano

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El teatro romano fue construido en finales del siglo I antes de Cristo. Tenía cabida para acoger a 10 000 espectadores en 33 filas de asientos. Su pared con un majestuoso escenario estaba decorado con columnas y estatuas; el Museo Arqueológico de la ciudad mantiene dos columnas y esculturas diferentes. Desde el siglo V, el teatro fue ocupada por edificios privados o eclesiásticos, hasta que fue destruído a partir de 1834.

Termas de Constantino

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En el lado opuesto del Ródano, es donde se encuentran las termas de Constantino que fueron construidas en el siglo IV dentro de un complejo que comprende varios edificios, que todavía conservan sus partes calientes, sus piscinas y por las que pasa el sistema de circulación de aire caliente del hipocausto, que descansa sobre pilares de ladrillos y ladrillos huecos (túbulos) apretados contra las paredes.

Formadas por estas alternancias de ladrillo y bloques pequeños tallados en muros de piedra caliza, las termas dibujan un ábside semicircular que estaba iluminada por tres ventanas altas coronadas por un arco de medio punto y cubiertos por una magnífica bóveda callejón sin cuatro; baños calientes, baños de agua fría y gimnasio (palestra) se encontraban en la zona Sur de las termas.

Cementerio Alyscamps

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En la época romana, Arles estaba rodeado de cementerios, uno de los cuales, se encuentra en la Via Aurelia, fue nombrado posteriormente bajo el nombre Alyscamps. Este cementerio cosechó toda su importancia más tarde, cuando el mártir cristiano San Genest y los primeros obispos de Arles fueron enterrados allí. En 1040, el sitio se convirtió en la sede del priorato de Saint-Honoré, y era una de las etapas obligatorias en la ruta de peregrinación a San Santiago de Compostela, en nuestro país.

Hoy en día, es un camino bordeado de numerosos sarcófagos, inmortalizado por Van Gogh y Gauguin, que conduce a la iglesia de Saint-Honorat. Esta última fue reconstruida en el siglo XII conel estilo románico, y está coronada por una espléndida cúpula octogonal inspirada en la arquitectura del anfiteatro romano.

Iglesia de San Trófimo

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La ciudad también cuenta con algunas iglesias romanas y medievales realmente admirables, como es el caso de la Iglesia de San Trófimo que junto a su claustro form un conjunto excepcional conjunto, profundamente influenciado por el arte antiguo. Por último, y para complementar nuestra visita podemos visitar alguno de los museos de la ciudad donde se conservan algunos tesoros escultóricos y artísticos.

Varios de estos monumentos son considerados patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Si deseas conocer más sobre qué visitar para descubrir el arte romano en Europa y mas concretamente en Francia, tenemos en la página de LocuraViajes este otro post que sin duda, va a ser de tu interés:

LocuraViajes.com

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