Albufeira y alrededores, el Algarve portugués
Aunque el imparable avance de las urbanizaciones en pos de conseguir acoger al mayor número de turistas posibles ha cambiado en parte la cara de esta localidad, aún es posible encontrar en Albufeira, Portugal, rincones que nos recuerdan al pequeño pueblo de pescadores que era hace tan solo unos años.
Sobre todo en la ciudad vieja, cuya arquitectura recuerda la de los pueblos blancos de la provincia de Cádiz y, como no, en el puerto pesquero, donde todavía podemos ver a viejos pescadores remendando redes o sacando la pesca conseguida ese día. Ni que decir tiene que son precisamente en las pequeñas tascas cercanas al puerto donde se puede encontrar mejor pescado y a precios mucho más asequibles que en los restaurantes de la zona nueva.

La parte moderna es la que aglutina la mayoría de los establecimientos hoteleros y locales en entretenimiento. Aunque esta demasiado edificado, también tiene su encanto pasear por esta parte nueva. Por ultimo, Albufeira es un puente perfecto para visitar otras localidades del Algarve, como Faro o Vilamoura

- SILVES: La antigua plaza fuerte, a la que el visitante que se desplaza en automóvil accede contorneándola casi por completo (la única vía de acceso a la ciudadela procede del desierto montañoso, al Norte), conserva, apenas deformado, el nombre de la última capital de los árabes (Cheilb) en Algarve (El Gharb), que no la abandonaron hasta 1.249, cuando hacía más de un siglo que habían desalojado Lisboa. Durante quinientos años, el Islam conservó a las puertas de la ciudad (gracias a un acertado sistema de irrigación) el gran jardín y el vergel que es aún la horta del valle del Arade. La ciudad mantenía un centro cultural y artístico que rivalizaba con Lisboa y contaba con veinte mezquitas que arrasaron los cristianos, quienes construyeron al pie de la iglesia de la Sé, pavimentada con tumbas de caballeros muertos durante la cruzada. En la cima de la colina se alza todavía la formidable fortaleza roja (el Hamra), con profusión de cerámica, restaurada a mediados de este siglo

Gastronomia y Ocio
Albufeira es un centro internacional conocido para su cocina rica y diversa. La gran variedad de restaurantes ofrece todo tipo de platos regionales. Esta región vive de cara al océano y los muchos platos de pescados y mariscos constituyen una presencia gastronómica fuerte. Las sardinas, la platija y el bajo son siempre frescos y deliciosos. La langosta y las gambas son excelentes. “Caldeirada” es un guisado típico con varias variedades de pescados, patatas, pimientas verdes y perejil, siendo uno de los platos apreciados y preparados sobre todo por los pescadores.
La “Ameijoas na Cataplana” almejas cocidas al vapor, los mariscos con arroz de “Arroz de Marisco“, “Choquinhos com tinta” las jibias en su tinta y la ensalada del pulpo de “Salada de Polvo” son especialidades dignas de degustar. El atún fresco era abundante a lo largo de esta costa hasta el principio de los años 70 y está preparado comúnmente en el Algarve de muchas diversas maneras. También debe ser degustada la harina de maíz de “Xerém“, las habas y los guisantes del Algarve acompañados por un buen vino de esta región. Los postres incluyen los dulces hechos con almendras, la calabaza y los higos.
En cuanto a la vida nocturna y locales de ocio, Albufeira cuenta con una cierta variedad de ellos. Suelen cerrar temprano respecto a los baremos de aquí, pero se pueden encontrar locales con música en directo o cafeterías-coctelerías muy interesantes. Suelen estar situados en la zona moderna de la ciudad, aunque de vez en cuando se encuentra algún local perdido en la zona vieja
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