Que Estambul es un paraiso para los fotógrafos es algo facil de comprobar. En cualquier esquina hay multitud de monumentos, personas, rincones ocultos, bazares multicolores y otras mil maravillas harán las delicias de cualquier aficionado a la fotografía.
Sin embargo, existe un lugar especial, desde donde se puede captar uno de los más bellos atardeceres del mundo. Se trata del Puente del Galata.




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