Arles es una pintoresca ciudad francesa donde la herencia romana está muy presente. Allí se conserva uno de los anfiteatros más interesantes de Francia, entre otros atractivos de la ciudad. Su pasado romano y medieval la hacen un destino interesante para cualquier viajero que recorra la zona de Provenza.
Imagen Wolfgang Staudt
La historia de la ciudad de Arles se remonta al siglo sexto antes de Cristo, lo que implica una larga historia. Los celtas dominaron en un principio este sitio, siendo luego los romanos los que conquistaron Arles, fundando una de las primeras ciudades romanas fuera de Italia.
Pero la ciudad no era sólo una más en el gran Imperio Romano. Funcionaba primero como enclave fundamental en la expansión del mismo hacia occidente. Hacia el 408 d.C. incluso se volvió capital del Imperio cuando Constantino “el usurpador” tomo el poder.
Imagen Wolfgang Staudt
Entre los monumentos y sitios que no podemos perdernos en Arles, se cuentan el increíblemente conservado Anfiteatro, también conocido como “las arenas” por las corridas de toros que se han celebrado en algún momento. También hay un teatro cuya historia data del siglo I a.C. A veces se hacen recitales o conciertos allí.
Las termas de Constantino y las murallas del castro romano son otros dos sitios que no podemos perdernos si queremos descubrir Arles y su magnífico y poderosos pasado.
La ciudad también cuenta con algunas iglesias romanas y medievales realmente admirables, como es el caso de la Iglesia de San Trófimo. Por último, y para complementar nuestra visita podemos visitar alguno de los museos de la ciudad donde se conservan algunos tesoros escultóricos y artísticos.
Varios de estos monumentos son considerados patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.