Excluyendo a los picos del Himalaya, no hay mayor altura en el planeta que el Aconcagua, dentro del territorio de Argentina. El Aconcagua es además, el pico más alto de todo Occidente y del Hemisferio Sur. Por lo tanto, el ascenso es una meta codiciada por todos los andinistas que estén abiertos a los mayores desafíos.
Imagen Javier Rubilar
La altura del Aconcagua, con 6.962 msnm, sumado a los glaciares que atraviesan sus laderas, hacen de la dificultad, un aliciente que no llega a intimidar a los más de 6.000 visitantes que emprenden el ascenso cada temporada de verano, entre diciembre y marzo. Para el ascenso, el Aconcagua cuenta con varias vías, la más “fácil” desde la cara norte, en la que siguiera es necesario utilizar técnicas de escalada. Los principales contratiempos serán el apunamiento y el clima extremo.
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En tal vía de ascenso, existen numerosos campamentos de altura, incluyendo el recientemente inaugurado refugio de montaña más alto del mundo, construido a 6.000 msnm. en honor a una montañista que falleció junto a su guía de montaña hace unos dos años. La segunda vía, más peligrosa, pasa por el glaciar de los Polacos, mientras que las más dificultosas, atraviesan las crestas situadas al sur y suroeste. Las últimas, requieren conocimientos de escalada para tramos de gran dificultad, siendo una de las paredes más grandes del mundo (de unos 3.000 metros).
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En su mayoría, los ascensos se realizan acompañados por guías profesionales. Según las estadísticas, la mayoría de los accidentes se deben a la ignorancia de las condiciones de la alta montaña, el error en la toma de decisiones o la utilización de equipos inadecuados. En cuanto a la organización, existe un hotel en la base del cerro (Refugio Plaza de Mulas). Incluso desde la cumbre del Aconcagua, hay comunicación por teléfonos celulares y satelitales.
En cuanto al comienzo de la travesía, en un ascenso, lo primero es tramitar el permiso de ascenso, en jurisdicción del Parque Provincial Aconcagua. En la misma ciudad de Mendoza, se puede coordinar el alquiler de equipos, comprar los alimentos, y desde allí, partir en bus hacia Puente del Inca, donde el viaje prosigue en mulas para cargar el equipaje hasta el campamento y el comienzo del ascenso propiamente dicho. El resto, serán varios días de esfuerzos para acercarse al cielo.