Si alguien duda acerca de la capacidad del dinero para levantar extravagancias arquitectónicas en el medio de la nada, la ciudad de Astaná es otro buen ejemplo que lo comprueba. Los favores del alto precio del petróleo, en un país que “flota” sobre un mar de hidrocarburos, es motivo suficiente para sorprendentes transformaciones urbanas de la mano de gobernantes con instintos faraónicos.
Imagen mwieser gmx
Astaná o Astana es la capital de Kazajistán desde 1998, y desde entonces, es el escenario de una de las transformaciones urbanas y un crecimiento poblacional sorprendente. En sólo 4 años duplicó su población alcanzando los 600.000 habitantes en 2007. En los últimos años, la ciudad es un gigantesco obrador donde se ejecuta uno de los planes de urbanización más caros e imponentes del planeta.
Imagen Skyscrapercity - Kazakhstan
El impulsor de la ciudad no ha sido otro que el propio presidente del país, Nursultan Nazarbayev, quien frecuentemente ha sido cuestionado por la limitación de libertades personales o la manipulación de medios de comunicación y corrupción. Al mismo tiempo, el país disfruta de un clima de negocios que ha propiciado cierta estabilidad y desarrollo. El resultado es una nueva Astaná de crecimiento explosivo, casi una sorpresa para una ciudad que goza de un clima inhóspito con temperaturas que sueles tocar los 40º bajo cero y un paisaje árido y desolado.
Imagen Martin Solli
El dinero ha hecho posible el “milagro”: nuevos y modernos edificios públicos, parques, y obras de envergadura para intentar convertir a Astaná en la capital de Asia Central. La última extravagancia, es el proyecto revolucionario para construir un gigantesco invernadero con una cubierta transparente que convertirá un área de la ciudad en un oasis templado. El proyecto, está desarrollado por el arquitecto Norman Foster, y se realiza bajo el nombre de Jan Shatiri.
Aunque en Astaná, pareciera que todo está en construcción, se pueden observar algunos anticipos de la ciudad ideada por su presidente mentor: un eje central conocido como la Avenida de la República, el centro más atractivo de la ciudad, la gigantesca Torre de Bayterek, un Oceanarium, en Centro Islámico, La Mezquita Nacional Central de Astaná, o el Palacio de la Paz, además de museos, teatros y grandes monumentos. Sin duda, Astaná, en caso de proseguir con su renovación, dará mucho que hablar por sus proyectos innovadores y su espectacularidad, un destino faraónico y futurístico.



Comentarios: