Ubicado en la famosa ciudad de San Pablo, Brasil, se encuentra un auditorio que rompe con todos los esquemas conocidos, gracias a su dinámico diseño, y su contrastante color.

Imagen Rodrigo Soldon
Se trata del Auditorio de Ibirapuera, y si afirmara que este ha sido diseñado por un arquitecto de nada más ni nada menos que de 99 años de edad (en el momento de la inauguración del edificio), hoy de 101 años. Este longevo arquitecto, a quien se le atribuye gran parte del diseño arquitectónico de Brasilia, y la planificación urbana en sì es Oscar Niemeyer, mítico personaje de la vanguardia brasilera.
Luego de cinco décadas de problemas e interrupciones, le es posible a este arquitecto, en el año 2005 materializar sus proyectos (con el tiempo renovados) para el Auditorio del Parque de Ibirapuera.
Durante su construcción inicial, se encontraba dentro del equipo otro de los personajes màs venerados dentro de la arquitectura mundial Le Corbusier (quien aportaría con dos grandes murales para el proyecto).
Hoy en dìa el Auditorio cuenta con una simple morfología, compuesta por un gran prisma blanco que nace de la tierra… encabezada por una gran legua de color rojo metálico que marca la entrada al edificio, invitando al peatón a visitar su interior. Este curioso elemento fue nombrado por el arquitecto como labreda (lengua de fuego).
Pero eso no es todo: esta lengua no muere en el interior de la garganta acústica del Auditorio, sino que se extiende a lo largo del mismo, generando una confrontación de colores sin igual, guiando al visitante al sector màs importante de la composición: la sala de auditoria. Un diseño inusual para una persona mayor, ¿no es verdad?