Bahréin alcanza cada año (aunque desde hace poco) un espacio destacado en los medios del mundo, muy a pesar de su tamaño: es el escenario de una fecha en el calendario de la temporada de Fórmula 1, un momento para dar a conocer el país más pequeño del Golfo Pérsico, un destino volcado intensamente al turismo en donde es difícil encontrar lugares donde escatimen del lujo y el confort.
Imagen Ahmed Rabea
Bahréin podría traducirse como el “reino de los dos mares”. Situado en pequeño archipiélago de unas 5 islas y unos 30 islotes, Bahréin está situado en la costa oriental de la Península arábiga, siendo una de las islas más visitadas por su importancia, la de Bahréin propiamente dicha, con su capital Manama y un territorio que suma casi la totalidad de la superficie el país, junto otras islas más pequeñas entre la que destaca por su tamaño la de Muharraq, conectada por carretera con la isla principal a través de una importante obra de ingeniería.
El paisaje esperable no pasa de un terreno predominante desértico, con una elevación máxima que apenas supera los 100 metros. Bahréin es de hecho un desierto en medio del mar con inviernos relativamente fríos y veranos con temperaturas sofocantes. El pequeño país vive de la mano del petróleo, una fuente de riqueza que ha permitido solventar un desarrollo ligado al turismo donde el lujo es lo que predomina.
Imagen philippe leroyer
Sin dudas el momento en el que el mundo mira a Bahréin es cuando la Fórmula Uno llega a la isla en el Circuito Internacional de Bahréin. El Gran Premio se disputa desde el año 2005 y es una excusa ineludible para que cientos de turistas disfruten de la ciudad. La puerta de entrada de la ciudad es Manama, desde el aeropuerto internacional. Los atractivos de la moderna capital, hacen imperdible una visita a la Gran Mezquita de Bahrein, un templo musulmán de grandes dimensiones muy cerca del Palacio real, con un estilo moderno e imponente. Sin duda, la modernidad y el desarrollo reciente de Manama la convierten en una sorpresa para los visitantes.
En la isla hay también espacio para la historia y la tradición: salir de compras en el Zoco Tradicional de Manama, o visitar del Fuerte de Bahréin declarado como patrimonio de la humanidad, es una invitación a descubrir que el pequeño país, es mucho más que un desierto perdido. El tour no estaría completo sin una visita a la playa. En la playa de Al Jazzaier los clubes de vela y la actividad al aire libre, serán el espacio ideal para disfrutar del mejor modo de Bahréin: la aridez del desierto y el mar se unen en un pequeño reino mítico y moderno en dosis equilibradas.