Barcelona representa el mejor museo que podamos tener del gran arquitecto español Antoni Gaudí. Nacido en Reus en el año 1852, fue 18 años más tarde, en el 1870, cuando se trasladó a Barcelona para comenzar a estudiar arquitectura y apenas ocho años después ya empezó a dejar su impronta en la ciudad catalana.

Templo de la Sagrada Familia
De esta primera época, que llega hasta el año 1882, son sus obras más sociales y urbanas, aunque ninguna de ellas ha adquirido el calibre que tuvieron las de sus dos etapas posteriores. Fue en la siguiente etapa, a partir de ese año, cuando comenzó a trabajar en la Sagrada Familia y cuando comenzó a definir ese estilo tan personal que lo caracteriza. sus obras se salen de lo habitual, superando las barreras históricas para dar un aspecto mucho más modernista a la Barcelona clásica. Su plástica le dio nombre propio creando un estilo típico gaudiano que mezcla de forma libre los estilos góticos, barrocos y musulmán.
Sin embargo, su mejor época fue la de comienzos de siglo: desde el año 1900 hasta el 1918 en que desgracidamente murió atropellado por un tranvía. De esta última etapa son sus mejores obras: la casa Batlló, la popular Pedrera y el Parque Güell.
El templo expiatorio de la Sagrada Familia, aún sin finalizar, fue inicialmente un proyecto de estilo neogótico atribuido a Francesc de Paula del Vilar. Sin embargo, en el año 1891, aquel esbozo inicial quiso dotarse de un mayor impacto visual y por eso, se le encargó a Antonio Gaudí. Éste ideó tres fachadas principales: la de levante está dedicada al nacimiento de Cristo; la de Poniente está dedicada a su Pasión y Muerte, mientras que la del sur, es la de Gloria. Cada una de ella consta de cuatro torres, de modo que las doce juntas simbolizan a los doce apóstoles. La torre que corona el ábside será la dedicada a la Madre de Dios; la cúpula central y más alta será la del Salvador, mientras que las cuatro que la rodean se dedican a los cuatro evangelistas.
Se encuentra en la montaña del Carmel, y es una especie de ciudad jardín. Sin embargo, aquel esbozo inicial se quedó en jardín (eso sí, con el clásico estilo gaudiano) pues sólo se llegaron a construir dos casas.

Frontal de la Casa Batlló
El edificio original de la Casa Batlló data del año 1875, pero las modificaciones posteriores realizadas a principios del siglo XX son de Antonio Gaudí, quien amplió el patio de luces y reformó la fachada y los tabiques. La fachada es espectacular, con contornos redondeados y cristales incrustados, así como cerámica multicolor. Los balcones también tienen el mismo diseño vanguardista y redondeado, mientras que el tejado es curvado. La corona una gran chimenea asimétrica que se alza en uno de los lados del tejado.
Podemos decir que Gaudí es Barcelona, pero también Barcelona es Gaudí. Y es que su sello tan particular; su estilo único en el mundo le han dado ese toque de elegancia y vanguardismo que en aquella época necesitaba la Ciudad Condal. (ver hoteles en Barcelona)
Foto 1: lastcity
Foto 2: lloydi
Es una auténtica VERGUENZA que ocurran y que se permitan estas cosas.