Benalmádena: un pueblo blanco entre la Sierra y el mar
Benalmádena es uno de tantos pueblos blancos que decoran las provincias de Málaga y Cádiz. Como Mijas, Frigiliana, o Ronda, conservan ese sabor tan andaluz, de casas encaladas y blancas, de callejas empedradas en su casco histórico y plazas que invitan a recogerse con un buen libro en tus manos admirando el paisaje que se extiende frente a la vista.

Situado en los alrededores de la Sierra de Mijas, y con el Mar Mediterráneo a sus pies, Benalmádena se encuentra dividido en tres zonas claramente diferenciadas: Benalmádena Pueblo, Benalmádena Costa y Arroyo de la Miel. El primero, el pueblo, se extiende a las faldas de la Sierra y es el que guarda ese encanto especial que ofrecen todos esos pueblos por su ambiente tradicional y su sabor local. A aproximadamente unos 30 kilómetros de Málaga capital, por la Nacional 340 que conduce a Cádiz, atravesaremos primero Arroyo de la Miel y luego pasaremos cerca del Parque de atracciones Tívoli para llegar a él.
Para llegar al mejor monumento del pueblo, la iglesia de Santo Domingo, entraremos por la calle Real. Es ésta una preciosa calle empedrada, con casas enrejadas y flores en sus ventanas. Entre tiendas de souvenirs llegaremos hasta una pequeña y recoleta plaza en la que destacan los bares y restaurantes donde disfrutar de una agradable comida. Desde ahí, alcanzar la plaza donde se alza la iglesia católica de santo Domingo, del siglo XVII, se reduce a subir una última calle donde respirar ese mismo aire arabesco tan característico mientras aspiramos el intenso olor a jazmínes que en primavera ofrecen esa maravilla al olfato de los turistas.
Junto a la iglesia hay un mirador que nos ofrece, desde los 300 metros de altura en que se levanta el pueblo, unas magníficas vistas de todo el litoral costero malagueño, y, junto a este mirador, unos jardínes diseñados por el lanzaroteño César Manrique: los jardines del Muro.

Benalmádena Costa, por contra, ofrece la versión más turística y cosmopolita del todo el pueblo. Alojada a los pies de Benalmádena Pueblo, junto a la costa, toda la vida diurna y nocturna (y es mucha la que tiene) se distribuye partiendo de la carretera costera. Restaurantes, bares, discotecas, espectáculos turísticos y hoteles.
Destacar también la visita al Castillo del Bil Bil, de estilo árabe y tonalidades rojizas en su exterior, con azulejos y bajorrelieves, que ofrecen al turista ese clásico estilo nazarí que se puede ver en bastantes monumentos andaluces. Sin embargo, su construcción data de principios del siglo XX por iniciativa privada, aunque finalmente, hoy día, se encuentra dedicado a exposiciones, museo, conferencias, conciertos e incluso bodas civiles por el precioso entorno en el que se levanta.
El Museo Arqueológico ofrece la mejor colección de arte precolombino de Europa, así como obras del Neolítico y romanas y es que hubo un tiempo en que Benalmádena se constituyó en uno de los más importantes asentamientos de aquella época prehistórica.
Por otra parte, el Parque de la Paloma o el sorprendente Castillo de Colomares, construido entre 1987 y 1994 en honor al descubrimiento de América, son otras de las visitas que podremos dejar pasar en Benalmádena.

Así pues, podemos decir que es Benalmádena, gracias a su división entre costa e interior, un pueblo que ofrece una gran variedad de actividad cultural, sabores, olores y visiones distintas, con ese interior tan andaluz y coqueto y esa costa tan turística y ambientada.
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Comentarios al artículo
1
Fecha: June 2, 2008 at 9:02 pm
[...] año, siendo el verano, claro está, la más importante. Muy cerquita de Torremolinos encontramos a Benalmádena, donde no debes dejar de visitar el mirador que se encuentra en la zona alta del pueblo y [...]
2
Fecha: October 10, 2008 at 7:01 am
[...] encontrar dentro de este color. Los diferentes matices se consiguen combinando el color con el blanco en diferentes grados. Cuando realizamos un diseño este tendrá mayor unidad cromática si [...]










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