Berlin, ciudad abierta
Visitar Berlín (Ver Hoteles en Berlín) es recordar uno de los episodios más trágicos y terribles de la historia del hombre. Esta magnífica ciudad aún conserva importantes vestigios de lo que fue una dura prueba que hubo de soportar, la de estar dividida en dos y no poder comunicarse con su otra parte. Hoy respira tranquila y completa, pero no quiere olvidar su pasado para que no vuelva a ocurrir.
El primer lugar que debemos visitar es la mítica Puerta de Brandeburgo, que terminó de construirse en 1791 y es de estilo neoclásico, (desde 1974 en lo más alto se erige una cuadriga que transporta a la Victoria con alas), y que hoy puede volver a cruzarse tras los durísimos años en los que el muro de Berlín estuvo en pie. Hoy puede volver a cruzarse de un lado al otro.

Situada en la Pariser Platz y muy cerca tanto del Parlamento, como de la avenida Unter den Linden, se creó originariamente como paso simbólico a la zona este de la ciudad. Es por ello que con la creación del muro fue cerrada. Afortunadamente desde 1989 vuelve a brillar con todo su esplendor histórico.
Por otra parte encontramos el llamado en alemán Reichstag, donde se reúnen los ilustres miembros del Parlamento alemán. Su estilo arquitectónico mezcla lo clásico y lo moderno, siendo sin duda lo más espectacular la cúpula de cristal que corona su parte superior. Si visitas el edificio puedes acceder a ella subiendo en ascensor y desde allí observar unas vistas panorámicas impresionantes de la ciudad.

Terminado de construir en 1894, aquí se firmó en él la Declaración de la república de Weimar. En 1993 sufrió un grave incendio y, posteriormente, graves desperfectos durante el transcurso de la II guerra mundial, pero fue completamente reformado en 1956. Sin embargo, la cúpula que lo coronaba originariamente había ya desaparecido.En 1999, el arquitecto Norman Foster, tras las obras, le dio el toque final con esta cúpula de cristal con la que pretendió hacer un sentido homenaje a la original.
Dentro del edificio es prácticamente lo único que puedes ver, excepto que lo pidas expresamente por los cauces establecidos. Eso si, la entrada es gratuita.
Si te gusta pasear sin prisas, no puedes dejar de perder tus pasos por la Unter den Linden, (”bajo los tilos” en español), que es la avenida más importante de la ciudad de Berlín. A lo largo de ella encontrarás importantes lugares para visitar como, por ejemplo, la gran Catedral de Santa Eduvigis.
Esta avenida nace a los pies de la Puerta de Brandeburgo y acaba en el puente de Schlössbrücke. Y, como ya te hemos comentado, en este recorrido podrás ver importantes monumentos entre los que se encuentran la antes citada Catedral, pero también el edificio de la Ópera, la Biblioteca Universitaria o la altísima torre de televisión y sus vistas panorámicas.
Y, por supuesto, no puede faltar la parada ante los restos del muro que tanto daño y sufrimiento causó a los habitante de Berlín. Prácticamente desmantelado, el mayor fragmento que queda se encuentra en la calle Mühlenstrasse, en el centro de la ciudad, y está totalmente decorado con pinturas de los más diversas.
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