Enmarcada por las Sierras de Cantabria, la de la Demanda y por tranquilo curso del río Ebro, Briones es uno de los muchos pueblos de La Rioja que basan su economía y su sociedad en la cultura de la crianza del vino, además de ser, precisamente por ello, una de las paradas obligadas si nos decidimos a hacer la conocida Ruta del Vino que nos lleva desde Haro hasta Logroño de la que los separa 7 y 34 kms. respectivamente.
Es ese cuadro paisajístico de Briones y su elegante torre barroca reflejándose en las aguas del Ebro la primera imagen que tenemos de este pueblo riojano. A su espalda, las cumbres del Toloño y a su alrededor ese típico paisaje de La Rioja que conforman sus extensos viñedos. Y es que Briones tiene tradición vitivinícola de hace muchos años.
Briones fue conquistada para la Corona de Navarra en el siglo X, pasando entonces a la Corona de Castilla. Tres siglos más tarde, Briones llevó el noble nombre de Señorío de López de Haro, título que le concedió Fernando III. Sin embargo, su importancia histórica no logró cierto renombre hasta las guerras carlistas, cuando Briones formó parte de ese núcleo de villas fortificadas con Laguardia o Labastida que formaban parte de un límite natural entre ambos bandos.
La villa riojana aún conserva ese aire medieval en todas sus calles. El color a terruño, ese marrón tradicional de las villas solariegas y de los muros y torreones antiguos. Briones es un pueblo de torreones, de palacios y de casonas, como la de los Gadea, o la de los Arcos. Incluso, el Ayuntamiento, se levanta sobre un antiguo palacio, el de los Marqueses de San Nicolás, de estilo barroco. Frente a él se encuentra la Iglesia de Santa María de estilo renacentista, pero cuya torre barroca es el santo y seña de cualquier fotografía de Briones.
Y finalmente, su castillo feudal rodeado por un jardín, pero desgraciadamente casi en ruinas, pues sólo quedan algunos torreones y algún que otro muro.



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3 Comentarios al Artículo: Briones, en la ruta del vino