Cadaqués es el último pueblo español sobre el mediterráneo, antes de llegar a la frontera con Francia. Para ser el final de la Costa Brava española, es sin dudas una pequeña maravilla. Conservado sin cambios por largos años, la situación de aislamiento geográfica terminó realzando el encanto de un caserío de paredes blancas y techos con tejados, costas rocosas, calas y mucha tranquilidad.
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Cadaqués se encuentra en el Alto Ampurdán, en la provincia de Gerona y dentro de Cataluña. Sobrevivió como un pueblo de pescadores por largos años en medio de una bahía orientado completamente al mar, y aislado por tierra. Los turistas comenzaron a llegar recién a comienzos del siglo XX, entre ellos, varias familias de la zona que tomaron la tradición de acudir cada verano a Cadaqués. Una de las familias fue la de Salvador Dalí, que poseía su residencia de verano en el pueblo. Sin dudas, muchas de las inspiraciones de Dalí provienen de un paraje inigualable como lo es Cadaqués.
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Sus calles, son una de las pocas zonas de España que se mantuvieron ajenas a la especulación inmobiliaria. El resultado es un pueblo congelado en el tiempo, entre playas y calas, aguas transparentes, y mucha historia. En el pueblo se puede conocer la Casa Museo Salvador Dalí, en la bahía de Portllligat, recorrer el casco antiguo y sus iglesias tradicionales.
Saliendo del pueblo, estamos a minutos del Parque Natural del cabo de Creus, una península deshabitada que supone una rareza en la ajetreada costa española. Con 14.000 hectáreas protegidas, conserva gran parte del ecosistema y paisaje intacto. Cadaqués es ideal para visitar en cualquier momento del año, aunque en verano, se muestra más animado y con su mejor clima. Una estadía de varios días, será ideal para descansar y sumergirse en un lugar donde el tiempo parece detenerse. Por si fuera poco, está catalogado como uno de los mejores lugares de España para bucear.