Ubicada en uno de los barrios más populares de Marsella, la Catedral Mayor deslumbra con su majestuosa presencia, contraponiéndose al colorido entorno compuesto por las residencias costeras, el Vieux-Port (Puerto Viejo), el Fuerte de Saint-John y el nuevo puerto comercial.
Imagen alpha du centaure
Conocida como Cathédrale Sainte-Marie-Majeure de Marseille, o simplemente la Mayor, evoca un particular y único estilo visto en Francia, producto de la mezcla entre lo románico y lo bizantino, tomando como resultado una de las obras más maravillosas de la época. Su construcción generó muchas sorpresas, dejando al descubierto un total de tres iglesias Mayores: la Nueva Mayor, la Vieja Mayor y la Vieja Primitiva.
Estos tres términos impuestos fueron dados a los cimientos que se encontraron en el momento de realizar la ambiciosa obra. La nueva Mayor (que representa a la actual Catedral de Marsella) se construyó sobre los cimientos de una antigua catedral de estilo románico, denominada la Vieja Mayor. Pero en el momento de realizar los cimientos, los constructores se encontraron con indicios de una iglesia más antigua paleocristiana, acompañada por un baptisterio en el mismo lugar. A esta se la llamó entonces, la Vieja Primitiva. De ese modo, muchas veces se habla de las Catedrales de la Mayor.
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La obra se realizó entre los años 1852 y 1893, bajo el diseño de un importante arquitecto de la época León Vaudoyer, autor de obras como Notre-Dame de la Garde (de un estilo similar a la Mayor), el Palacio Longchamp y el Palacio de la Bourse. De su totalidad, se destacan diversos materiales que ayudaron a embellecer el diseño, tales como el mármol pórfido, la piedra verde de Florencia, Mármol blanco de Carrara, acompañadas con los clásicos elementos bizantinos que hicieron de la catedral un ejemplar único e impresionante.