Catedral de York, fiel testigo del tiempo I
Caminando por las calles adoquinadas de la antigua ciudad de York, podremos encontrarnos con un gran muro que se extiende, abrazando un imponente edificio de carácter religioso. Se trata de la Catedral de York, también conocida como York Minster, y se consagra como una de las catedrales más impresionantes de Inglaterra e incluso la más grande del norte de Europa.
Imagen flickr
Su construcción inicial data de épocas de asentamientos romanos, siendo modificada constantemente debido a invasiones, incendios y el correr del tiempo, llegando a contar una historia que data de hace más de 1700 años dejándonos como producto de la evolución este impecable ejemplar del gótico inglés.
Los primeros indicios de la ciudad de York se remontan a los asentamientos romanos en la zona, trazando la ciudad con sus características calles que conforman los ejes Cardo y Decumano, ubicando en donde se encuentra actualmente la catedral una gran fortaleza compuesta por una larga galería que daba a un patio. Este lugar fue escenario de la coronación del primer emperador cristiano, Costantino. Indicios de esta época, en la cual la ciudad de York llevaba por nombre Eboracum se encuentran en la cripta de la Catedral.
Tiempo después, la zona fue tomada por los sajones, llamando a la zona Eoforwic. En el lugar donde se encontraba la fortaleza erguida se construyó aparentemente, una iglesia de madera en el año 627 d.C. Poco más de 200 años después, la zona sería invadida por los vikingos, renombrando el lugar como Jorvik, nombre del cual derivaría York.
(Continúa en Catedral de York, fiel testigo del tiempo II)
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