Córdoba ha sido históricamente el mejor ejemplo de como tres religiones tan opuestas como el islamismo, el cristianismo y el judaísmo, pueden convivir en el mismo tiempo y lugar. Córdoba fue centro y eje de toda la cultura y el arte del mundo en el siglo X. Entre los años 936 y 1.031, la Córdoba Califal fue la referencia de la sociedad mundial.

De aquella época la ciudad conserva sus más bellos monumentos, entre los cuales el más impresionante y valioso es, sin duda alguna, la Mezquita, elegida no hace mucho como el mayor tesoro de España. Este monumento musulmán comenzó a construirlo Abderramán I hacia finales del siglo VIII y posteriormente se fue ampliando su número de salas. Quizás la más importante ampliación fue la que realizó Al-Hakan II, el cual construyó la Maqsura y el Mihrab. Desgraciadamente aquella época gloriosa desapareció tras la conquista del rey católico Fernando III. El mejor ejemplo de aquel declive económico y cultural de la ciudad fue la aberrante construcción de una catedral católica dentro de la mezquita.
En las afueras de esta mezquita podremos realizar uno de los mejores paseos que se pueden hacer por toda Andalucía: el barrio de la judería, declarado Patrimonio de la Humanidad en el año 1994 por la Unesco. Perderse en sus estrechas calles empedradas es como perderse en el tiempo y volver a aquella época Califal. Sus casas encaladas, sus patios, sus enrejados, nos conducirán hasta rincones ocultos que aparecen, como por arte de magia, ante nuestros ojos. Bellísimas plazoletas con fuentes y flores, y pórticos con arcos musulmanes.
La calle Judíos es la principal arteria de este barrio y es un ejemplo de aquel estilo de construcción. En la plazuela de Tiberíades encontraremos la estatua de Maimónides, un famoso filósofo que fue referente en aquella época y que tanto influyó en otros pensadores posteriores.

Por último la Sinagoga, construida en el año 1315 y que es una de las tres que aún se conservan en España desde la Edad Media. Situada en la calle Judíos, esta Sinagoga es de estilo mudéjar.
Podríamos hablar de muchos más rincones para visitar, pero lo mejor de todo es disfrutar sin prisas del embriagador judío de este barrio, y ver, y comprar, en sus variadas tiendecillas turísticas.
Foto 1: celtiberia.net
Foto 2: legadoandalusi.es