Existen muchas formas diferentes de moverse en este mundo. Hoy les propongo una manera distinta de viajar. ¡Vamos a recorrer el mundo de sofá en sofá! Sí, esa es la idea de Couchsurfing (literalmente surfear un sofá), que se está preparando para festejar su primer 1.000.000 de usuarios. Una herramienta que está revolucionando la concepción misma de viajar, imponiendo nuevos estilos a los viajeros y, ¿por que no?, nuevas formas de vivir.

 

 

 

 

 

Imagen Couchsurfing.

La idea básica es generar un intercambio entre los usuarios. Lo ideal es un espacio para dormir, pues el alojamiento gratuito es la base del proyecto, pero las opciones son infinitas y dependen de cada persona. Pueden imaginarse que con 1.000.000 de usuarios en lugares tan distantes como la Antártida, la experiencia se presenta prometedora. Lo único que hay que hacer es decidir a dónde queremos ir, buscar qué otros miembros están registrados allí, ponernos en contacto con ellos y ¡listo! ¡A “surfear sofás”!

Esta comunidad, creada hace menos de una década, no deja de crecer a pasos fabulosos. ¿Por qué? La idea original es conseguir, como dijimos, alojamiento gratis. Pero Couchsurfing también impone una forma muy particular de viajar, nos pone frente a una diversidad de opciones totalmente inalcanzables para un turista convencional, y que, en muchos casos, nos van convirtiendo en un local. La experiencia general de viajar así, el conocer personas de diferentes lugares, costumbres, edades y clases sociales genera una conciencia intercultural que pone a la búsqueda de un lugar para dormir gratuito pase a segundo plano.

Imagen blogsdontcry

Personalmente, hace 2 años participo en la comunidad, he alojado gente en mi casa, me he quedado en las casa de extraños, he salido a tomar un café, a hacer un tour por la ciudad, o, cuando no me era posible más, he colaborado ofreciendo información y recomendaciones. Y durante este tiempo lo que más me han preguntado amigos, familiares y gente a la que voy convenciendo de que Couchsurfing es una buena idea, es ¿qué tan seguro es? ¡Pues es muy seguro!

Y les voy a contar por qué. Primero, cuando nos registramos tenemos que hacer un perfil que incluye información del tipo dirección, nombre, contacto e información personal, gustos, etc. También podemos agregar fotos a nuestro perfil. Esto es fundamental, un perfil completo es el primer paso para participar. Segundo, hay un sistema de “amigos” y de “referencias”. Luego de hospedar o alojarnos con otro couchsurfer, debemos dejar una referencia (positiva, neutral o negativa). Esta no sólo sirve como garantía de una buena o mala experiencia (que un próximo usuario que se ponga en contacto con esta persona apreciará), sino que podemos dejar más información sobre por qué la pasamos bien o mal con esta persona. También se puede “avalar” a otra persona cuando se ha tenido una muy buena experiencia (cuando tres personas te avalan, tu puedes avalar a otras, generando una especie de cadena de confianza).

Finalmente, para quienes aún no estén convencidos, hay un sistema de “verificación”. ¿Qué quiere decir? por un monto de aproximadamente 15 dólares verifican que nuestro nombre sea real y que nuestra dirección sea real. Cuando estamos verificados aparece un candadito verde con un número 3.