No muy lejos de la murallas de la antigua ciudad de Roma, nos encontramos con las catacumbas de San Calixto (o San Callisto). Las serpenteantes galerÃas subterráneas forman un entramado de unos 20 kilómetros y albergan, se cree, alrededor de medio millón de tumbas.
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La historia de estas catacumbas comienza en el siglo II y se extiende hasta la primera parte del V. Originariamente fue sólo un lugar de sepultura, pero durante los perÃodos de persecución religiosa, se volvieron un lugar de reencuentro de los fieles y celebración de la EucaristÃa. Ya oficializado el cristianismo, las catacumbas se volvieron un centro de devoción y peregrinación, celebrándose allà las festividades que recordaban a los mártires.
Hay varias razones para explicar la existencia de estas catacumbas en Roma (entre otras famosas están las de San Sebastián y Santa Ines). Para empezar, estaba prohibida la instalación cementerios dentro del lÃmite de las murallas. Pero también estaba limitada la edificación sobre el terreno (¡pero no bajo él! O quizá era una estrategia para pagar menos impuestos). Finalmente, fue una elección de la comunidad cristiana en general enterrar a sus muertos en esta clase de cementerios (ideal de la unidad de la comunidad que existÃa entre los primeros cristianos).
Las catacumbas de San Calixto son especialmente importantes por la zona “de los Papasâ€, que albergó, en su momento (cuando fue cementerio oficial de la Iglesia de Roma), a 16 pontÃfices. También es famosa y muy antigua la zona de Santa Cecilia, donde descansaron los restos de la santa que permaneció allà hasta el año 821, cuando fue trasladado a Trastévere.
Las catacumbas de San Calixto están abiertas todo el año, todos los dÃas, excepto el miércoles y el dÃa de Navidad, Año Nuevo y Pascuas. El horario de visita es de 9h a 12h y de 14h a 17h. El precio es de aproximadamente 6 euros. Se entra solamente con guÃas y hay visitas en todos los idiomas.
Imagen Catacombe de Roma


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Lo peor: nuestro guÃa estaba medio loco y no se le entendÃa nada!