El planeador ligero flexible no consta de motor y tiene un ala sin componentes rígidos. No hay muchas cosas más parecidas a sentirse como un pájaro. Incluso debemos aprender sobre las corrientes y cómo manejar el ala del mismo modo que hacen las aves. Todo esto con el impresionante paisaje de las cimas alpinas de escenario.
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Volar con parapente es aprovechar las corrientes aerodinámicas que son las que definen el movimiento de la vela en el aire, permitiéndonos mantenernos en el aire por más o menos tiempo. El equipo consta de un ala flexible, un arnés o silla
Quienes comiencen con esta aventura deben realizar vuelos bi-plaza. Para esto hay unas alas de dimensiones y características especiales que soportan el peso de dos personas, un instructor preparado y la persona que empieza a animarse a volar. Ambos van cómodamente sentados en dos sillas o arneses. Es ideal esta forma de vuelo para quienes quieran disfrutar de la experiencia, más allá de quienes quieran luego dedicarse a este deporte aventura. El instructor estará todo el tiempo controlando el vuelo, dando completa seguridad al pasajero en el despegue, vuelo y aterrizaje. El vuelo promedio es de unos 30 minutos.

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Este deporte evolucionó mucho en los últimos 30 años pasando de ser una locura divertida, a un deporte de excelencia con normas y regulaciones, equipo especial y competencias regulares. En la zona de los Alpes franceses es una actividad muy desarrollada. Allí hay varias escuelas que ofrecen cursos y vuelos bi-plaza. Un lugar paradisíaco para volar a la sombra del Mont Blanc.

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