Monte Carlo es consagrada como una de las zonas más famosas del pequeño principado de Mónaco. Es particularmente famosa, por ser parte del circuito que compone la llamada Costa Azul, también por dar lugar al Gran Premio de Mónaco de la Formula 1... y por sus ostentosas riquezas.
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En cuanto se ingresa a Mónaco, el paisaje va cambiando. Grandes jardines públicos y privados tras lujosas rejas rodean impresionantes mansiones que se encuentran de cara al mar. El único medio de transporte a la vista pasa a ser patentado por Rolls Royce, Lamborghini, Ferrari...y mirando hacia el mar, solo veremos grandes yates de importantes dimensiones. Eso es Mónaco, y así se vive en Monte Carlo.
Todo este lujo y ostento se refleja en su maravillosa arquitectura, en especial sobre las edificaciones de mayor antigüedad, que vieron correr los pasos del principado por la pasarela de la riqueza. Un claro ejemplo de esto es el exclusivo Casino de Monte Carlo. Diseñado en el año 1873 por el histórico arquitecto Charles Garnier (el mismo autor de la Opera de París), este casino se destaca por sobre el resto con gran solemnidad.
Al ingresar en el predio, se podrá ver una serie de impecables jardines que rodean coloridamente el edificio, destacándose por sus fuentes y perfecta simetría. El edificio en sí, es una verdadera obra de arte, que impone respeto y exclusividad. Sus bajorrelieves, esculturas, cariátides, frescos y demás detalles, fueron minuciosamente aplicados años atrás, con el fin de componer el más bello edificio dedicado al Juego.
Como era de esperarse, el ingreso al casino es exclusivo en cierta forma, dado que se deben cumplir algunos requisitos básicos, generalmente pedidos en los sitios de etiqueta o gran renombre. La entrada al casino cuesta 10 Euros, y se debe ingresar vestido en condiciones (saco y corbata y buena presencia).



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