Quizás lo que más sorprenda de la conocida Costa de los esqueletos, además del cementerio de barcos en la costa, es el modo en que la vida se las ingenia para sobrevivir en un área inhóspita y a simple vista, desprovista. Es el pequeño misterio que encierra la sorprendente región en donde el mar de dunas del desierto de Namibia se encuentra con el océano, en la costa suroccidental de África, a menudo referida como "La puerta del Infierno":
Imagen Squeaky Marmot
Situada en la costa de Namibia, la Costa de los esqueletos es una zona donde el paisaje desértico choca en forma abrupta con el océano Atlántico. Es uno de los lugares más áridos de la Tierra, donde apenas unas gotas de lluvia caen al año. Los vientos desde el interior del desierto de Namibia, soplan insistentes, impidiendo que la humedad del mar avance siquiera unos metros sobre la costa. Los límites entre la playa y el desierto son indefinibles. Es la zona donde los barcos iban a morir, cegados por la niebla y empujados por el oleaje a una muerte segura. En la costa, cientos de esqueletos de barcos se desintegran a cielo abierto. Apenas unos metros dentro, comienza un mar de dunas imponente, consideradas entre las más pintorescas del mundo.
Imagen Ijonas
La zona, afectada por una corriente océanica fría entre peligrosas rocas, queda envuelta en densas nieblas que han sido una verdadera trampa para embarcaciones a la caza de ballena. Aún peor, quienes se atrevían acercarse en bote a la costa desde un barco, quedaban anclados en la playa, imposibilitados de regresar por el intenso oleaje. Un náufrago en un árido desierto estaba condenado a hacer honor al nombre de la Costa de los Esqueletos, siendo su única esperanza atravesar kilómetros de arena para encontrarse con un pantano.
Declarada por parte del Gobierno de Namibia como un Parque Nacional, la región es hoy un atractivo para el turismo, sobre todo para aquellos predispuestos a la aventura en paisajes extremos y sorprendentes.
Imagen Squeaky Marmot
Especialmente en la costa, lo que uno esperarío no encontrar, termina por sorprenderlo: la aridez y falta de recursos, no ha sido obstáculo para un despliegue de vida inusual. Las especies que habitan la zona han sabido adaptarse aprovechando la humedad de la niebla marítima y la poca generosidad de los vientos que arrastran restos comestibles. El parque nacional abarca unos 16.000 km2. Un poco más al sur de la costa, en Cape Cross (Cabo Cross) una poblada colonia de lobos marinos pestilentes, se muestra a una escala tan propia de áfrica, donde toda especie parece multiplicarse por miles, aún en rincones inhóspitos:

Imagen Squea Kymarmot
Acceder a la Costa de los esqueletos no es tarea fácil, es de hecho una de las regiones menos accesibles de Namibia. Un modo de llegar es acceder por carretera hasta Torra Bay, situado en pleno Parque Nacional, desde donde se pueden emprender excursiones a la costa. Es una zona donde pareciera no suceder nada, y sin embargo, esconde cientos de secretos e historias. Destino atrapante para gente intrépida, la Costa de los Esqueletos, en Namibia, es mucho más que un simple desierto.



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2 Comentarios al Artículo: El desierto y el mar, en Namibia