Situado en la zona norte de Praga,(ver hoteles en Praga) casi en las afueras, se encuentra este monumental Palacio Troja de finales del siglo XVII. Construido por un aristócrata bohemio, Jean-Baptiste Mathey, nos recuerda a aquéllas películas clásicas italianas de principios del siglo XX, en la que nos amenizaban las imagenes con espectaculares fotografías de una tranquila y grandísima villa italiana rodeado de artísticos jardines.
Así es el Palacio Troja: evocador. Un gran edificio con tres alas, decorados en blanco y marrón/rosáceo con los techos en el mismo color que la columnata que rodea toda la larga fachada y una torre en una esquina a la que se conoce como la torre del belvedere. Pero si grandioso y aristocrático es el exterior, el interior no se queda atrás, con un gran salón cuyos frescos, ostentosos en muchos casos, fueron pintados por Abraham Godyn y su hijo, Isaac. En ellos quiso reflejar Mathey su fidelidad y la de toda la familia Sternberg a los Hagsburgo. En los techos de este Gran Salón los frescos nos cuentan las batallas del primer emperador de los Habsburgo, Rodolfo I, así como las victorias de Leopoldo I sobre los otomanos.
En otras salas de este Tromsky Zamek, como lo conocen allí, se exponen además murales chinos del siglo XVIII, así como una exposición de cermámica del mismo país, China, del siglo XIX.
Pero justo en el centro del edificio, nada más poner el pie en la terraza que da al jardín, nos quedaremos asombrados ante la magnifícia visión, no de los bellísimo jardines, sino de la gran escalinata por la que hay que bajar para llegar a ellos. Es absolutamente espectacular.

- Cómo llegar: tendréis que coger la línea de metro Holesovice, y desde allí el bus 112.
- Horarios: de noviembre a marzo sólo fines de semana de 10 a 17 h.; de abril a octubre, de martes a domingo de 10 a 18 h.



Saludo de un flamenco.