Raras veces una ciudad me ofreció unas sensaciones tan contrastadas. Elche es uina ciudad que monumentalmente no tiene demasiado que ver en cuanto a riqueza arquitectónica, pero sin embargo, sus paseos bajo las palmeras son espectaculares.
Te encuentras por un lado con un verdor insólito; con el fresco que te ofrece el cobijo de las palmeras, algunas de ellas de más de 300 años de antigüedad, y por otro con el marron grisáceo de una ciudad a la que encontré un poco antigüa. Y es que el corazón de Elche es su palmeral, declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad.
El palmeral de Elche alberga la extensión de palmeras más grande de toda Europa con más de 200.000 unidades. Y es este palmeral el que le confiere a Elche su carácter íbero y mediterráneo, porque es precisamente esta planta la que desde tiempos del antiguo Egipto ha caracterizado a las ciudades mediterráneas.
Por suerte, estos palmerales son ya de propiedad pública y por lo tanto, están a disposición de cualquiera para que pueda pasear, o sentarse o beber algo en los muchos chiringuitos que hay entre las palmeras. Podríamos mencionar el Hort de Xocolater, o el de la Marededéu, o el del Balconet, o el del Colomer, pero el más importante, sin duda alguna, es el Huerto del Cura, éste sí, de propiedad privada.
El Huerto del Cura tiene 13.000 metros cuadrados y más de mil palmeras. Estanques, vegetación, verdor, agua, fuentes y la famosa palmera de ocho brazos, son elementos suficientes como para acercarnos a él y disfrutar de un agradable paseo por el módico precio de 4 euros que cuesta la entrada.




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9 Comentarios al Artículo: Elche, famosa por sus palmeras