Figueres es un municio de la provincia de Gerona, que no tendría tanta proyección turística, como la que le ha dejado de legado el ser el lugar donde nació, creció, y murió Salvador Dalí.
Imagen Rudeworks
Son las huellas del creador de simbolismos hoy universales, como los relojes blandos, los elefantes de patas interminables y obeliscos en sus lomos, un mundo de hormigas y langostas,las genialidades excéntricas que están presentes en Figueres y catapultan la ciudad. Figueres es una excursión muy accesible (e imperdible) desde Barcelona, tanto en tren como por carretera o tours organizados. Con dirección a la frontera con Francia, en poco más de hora y media estaremos en la capital de la comarca del Alto Ampurdán a través de la autopista A-7, de la N-II o de la N-260 procedente desde Portbou.
Imagen Erik Cleves Kristensen
Una vez en Figueres (o Figueras, según su denominación en catalán o castellano) podremos dedicarnos a conocer la ciudad y a pie. Por ejemplo, desde la estación de tren, estaremos en sólo cinco minutos en el centro histórico. Podremos observar, que en Figueres queda poco de las construcciones medievales (o casi nada), como consecuencias de los bombardeos durante la etapa final de la Guerra Civil. Figueres renace a partir de los años 60, y se consolida con la instalación o revaloración de atractivos como el Castillo de San Fernando, la Igleria parroquial de Sant Pere, y sobre todo, el Teatro Museo Dalí, hoy imán de multitudes.
En Figueres, también destacan otros museos como el Museo del Joguet de Catalunya (Museo del Juguete), frente a la Rambla de Figueras, o el Museo del Empordá, con una colección del arte y la arqueología de la comarca. Para completar un paseo que bien nos puede tomar un día, nos queda caminar por la zona comercial, con su centro peatonalizado que cuenta con numerosas tiendas, como un centro de compras al aire libre. Figueras nos demanda una jornada completa, por supuesto, un tiempo muy bien invertido.