Gamboa: cómo perderlo todo en un partido de footvolley
0 votos

Gamboa: cómo perderlo todo en un partido de footvolley

En los hostales de Brasil, el desayuno está normalmente incluido y es realmente bueno y copioso. Zumo de coco y de graviola, plato de sandía y jaca (fruta típica naranja cuyo sabor se parece al del mango), tostadas con queso y café me esperaban cada mañana.

Después del desayuno, me di cuenta de que aún no había salido del perímetro reservado para los turistas. El camino de arena era tan abrupto que tuve que subir a cuatro patas. Pero no me arrepentí porque desde arriba había una vista panorámica fantástica, podía apreciar los contornos de la isla que era mucho más grande de lo que pensaba. A lo lejos vi la playa de Gamboa, con su pequeño puerto, y me pareció tan tranquila que decidí ir para allá.

 

Pare en unas cabañas donde se escuchaba reggae. El dueño, Santi, era español, de Mallorca. Me preguntó que hacía un mono viajando sólo por Brasil. Cuando le dije que no era un mono, se río como si pensara que le estuviera tomando la trenza. Me presentó amigas suyas, dos bahianas cuarentonas que habían venido para el fin de semana. Me explicaron los estereotipos inter-estatales en Brasil. Según lo que entendí, los cariocas son superficiales y se cuidan mucho, los de Curitiba son muy serios y los bahianos son los andaluces brasileños, hablan mucho pero hacen poco. Era tanta información en tan poco tiempo que me tumbé en la primera hamaca que encontré para descansar un rato.

Pregunté a Santi a dónde iban a jugar al futbol los chicos que veía con un balón, tenía muchas ganas de juntarme con ellos. Me comentó que iban a jugar al footvolley y que apostaban dinero.

Entonces tuve una idea genial: ir a jugar y apostar dinero para alargar mi estancia en Gamboa. Me senté en la arena y les observé. Era exactamente como el vóley playa, la única diferencia era que se podía jugar con todo salvo con las manos. Había que ver cómo se lo tomaban en serio, se provocaban, gritaban en cada punto y soltaban los billetes con rabia. Pregunté a unos chicos espectadores si querían jugar conmigo. El único que aceptó andaba con muletas, en fin, no había más remedio, pensé que podría cubrir tres cuartos de cancha.

Nuestros adversarios, que llevaban siete partidos sin perder, sonrieron al vernos entrar en la cancha. “Reídos, os vais a enterar” pensé. Al cabo de diez minutos ya tenían pelota de partido y el único punto que habíamos hecho era un saque directo del cojo que tocó la red y cayó al otro lado.

La gente gritaba de alegría, claro, habían apostado todos contra nosotros. Entonces decidí dar el todo por el todo. Había descubierto en el partido anterior el shark attack – ataque del tiburón – la figura estrella de este deporte que consiste en saltar y darse la vuelta en el aire para rematar de tacón por encima de la red. Le dije al cojo que me subiera la pelota como sea, que me encargaba yo del resto. No lo hizo mal la verdad, pero una vez en el aire, cabeza abajo, las trenzas me taparon la vista y no pude rematar cómo esperaba. El cojo me levantó, felicitamos a nuestros adversarios que se llevaron todo el dinero.

Mientras me quitaba la arena del pelo, me di cuenta de que había apostado todo el dinero que tenía. Expliqué la situación a Santi, pero no pareció convencido cuando le dije que recuperaría el dinero el día siguiente, así que tuve que irme y construir mi propia cabaña en la playa.

Deja tu comentario

  • (No será publicado)

XHTML: You can use these tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

2 Comentarios

  1. jose manuel dijo...
    Los andaluces aparte de divertidos, somos trabajadores. ¿Como de que no hacemos nada?. Vaya tela, vaya tela lo que hay que escuchar.
  2. Rasta Farry dijo...
    Querido amigo,
    Te pido disculpas si te he ofendido en algo.
    Te informo que la totalidad de mi relato es irónico, me encanta Andalucía, la conozco bastante bien y tengo muuuuchos amigos andaluces.
    De nuevo te pido disculpas si te ha molestado, pero por favor tomátelo con humor, es de lo que se trata.
    Un saludo
    Rasta