Gorée, la isla más turística de Senegal, podría considerarse una paradoja de la historia: lo que era una infierno para el tráfico de esclavos, se trasformó con el tiempo en un lugar de placer. La isla de Gorée se encuentra frente a la ciudad de Dakar y es además de un lugar de oscuro pasado, un sitio reconocido como Patrimonio de la Humanidad.
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Desde el puerto de Gorée, partían sobre todo en el siglo XVII y XVIII los buques cargados de esclavos hacia América. Desde el año 1815, se abolió el tráfico de esclavos, pero aún hoy, se pueden observar muchos de los edificios dedicados a esa actividad (y hasta se pueden visitar). Entre ellos, mencionamos la Casa de los Esclavos, con pequeños habitáculos donde se mantenían encerrados a los esclavos en condiciones deplorables, tal como si fueran ganado. Pero aún alrededor de edificaciones siniestras, en la isla de Gorée hoy se respira un aire distendido.
Imagen Moisés Nazario
Gorée está llena de peculiaridades. En la isla no circulan autos, lo que le brinda una atmósfera de por sí especial en pleno siglo XXI. Las calles son tranquilas y pintorescas, y para mejor, muchas de ellas conducen a arenas doradas junto al mar. La isla se visita partiendo desde el puerto de Dakar, unos 20 minutos de trayecto en ferry. Es ideal para visitar en el día, o incluso, para una estadía que nos permitiré sumergirnos en su ambiente.
Imagen Jeff Attaway
La isla de Gorée tiene apenas unas 17 hectáreas y desde hace 50 años, es un punto de gran atracción turística dentro de Senegal. Uno de los lugares de mayor sufrimiento causado a millones de personas (se calcula que unos 20 millones de esclavos fueron trasladados sobre todo a América a lo largo de varios siglos, pasando gran parte por los calabozos de la isla) es hoy un sitio que invita a disfrutar, aunque con el peso de la historia a la que a nadie dejará indiferente.