Aunque sea un lugar tan pequeño y perdido en el mar, no significa que no merezca una mención en LocuraViajes, porque en tal caso, nos estaríamos privando de conocer un minúsculo paraíso, pero paraíso al fin. La pequeña isla de Heron, un cayo de unos 800 metros de largo por 300 de ancho es un reducto de impresionante biodiversidad, sobre una franja del arrecife que concentra el 70 por ciento de la totalidad de especies registradas en ésta maravilla del sur de Australia.
Imagen ciamabue
Heron Island (enlace en inglés) está situada sobre el Trópico de Capricornio,, a unos 70 kilómetros de Gladstone, frente a la costa de Queesland, en Australia. Con apenas unas 16 hectáreas de extensión, y una altitud de 3.6 metros sobre el nivel del mar, pareciera que es poco lo que habría que ver en la isla Heron y sin embargo, lo “mucho en muy poco” resume lo sorprendente que podría resultar explorar la zona.
Imagen Philip Morton
Apenas habitada desde el principio del siglo XX, la isla fue declarada como Parque Nacional en el año 1943, Heron Island posee un pequeño Resort en uno de sus extremos, un sitio que además de poder alojar a unas 200 personas, es la base ideal para disfrutar un paisaje que nos aleja de todo, y nos sumerge literalmente en el ambiente marino, ante la irresistible posibilidad de practicar buceo o snorkel en los alrededores de la costa.
Imagen Twin Peaks
La infraestructura de la isla se completa con una estación de Investigación, una de las principales en el mundo sobre un arrecife de coral, con nueve laboratorios , biblioteca e instalaciones para unos 80 estudiantes que pueden realizar sus investigaciones en el lugar.
La otra mitad de la isla, deshabitada, está protegida como parte del Parque Nacional Cayos Capricornia. Además, hay un pequeño puerto y embarcadero de madera donde arriba cada día el catamarán con los turistas. Pegado a Heron Island, un antiguo barco hundido se conserva oxidado como un sitio más para el buceo. El paquete turístico de Heron Island se completa con la rica biodiversidad tanto en tierra como en el mar. Un denso bosque, infinidad de aves y sorprendente variedad de especies de plantas, rodeados por un anillo de playas de sueño. Tanto como para pensar en sacar un pasaje.



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