Un pueblo minero en el estado de Alaska, en Estados Unidos, (ver hoteles en Estados Unidos) conocido como Kennecott (enlace en inglés) fue durante años el centro de actividad ligado a las minas de cobre. Pero el fin de la extración, marcó el acta de defunción, transformándolo en un "pueblo fantasma" abandonado, que con los años, comenzó poco a poco a atraer turistas curiosos.
Imagen 1. Dave worrell / 2. Martnpro / 3. Ashcrowe
Actualmente, la zona de la mina de Kennecott es administrada por el servicio de Parques Nacionales, ya que fue declarada en 1986 como un distrito de protección por su valor histórico. Se encuentra dentro del Parque Naiconal y Reserva Wrangell-St. Elias (enlace en inglés). La mina, estuvo activa desde el año 1900 hasta mediados de 1938, año en que sus recursos se agotaron. Abruptamente, con la partida del último tren de carga, Kennecott quedó completamente desierto, a excepción de una familia que custodió el lugar hasta el año 1952. Aunque hubo algunos intentos de resucitar la mina, finalmente, la compañía que tenía la propiedad de explotación decidió demoler las construcciones sobrevivientes, para evitar posibles accidentes. Afortunadamente para el turismo, la tarea de demolición no llegó a cumplirse.
A partir del año 1980, se produce el despegue turístico de Kennecott. El lugar se conserva como un sitio aislados, y los visitantes y turistas, hacen base en la ciudad aledaña de McCarthy (enlace en inglés). La declaración de zona histórica en 1986, impulsó la compra de los terrenos por parte del Servicio de Parques Nacionales. Actualmente, en Kennecott, se realizan tareas de restauración para conservar las construcciones de la mina, aunque algunas de ellas continuan siendo propiedad privada. Existen servicios de visitas guiadas a Kennecott que ofrecen un recorrido por el lugar. No muy lejos un glaciar es también un popular destino.
La zona es accesible por via aérea, gracias a una pista pequeña en el poblado de McCarthy. Por via terrestre, una carretera nos acerca hasta el río Kennicott, donde un puente peatonal nos permite el cruce hasta McCarthy. Unos pocos kilómetros nos separarán desde el poblado hasta la mina abandonada.



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