El estilo gótico se caracterizó por presentar extensas construcciones sostenidas por imponentes nervios que se perdían en lo alto, uniéndose unos con otros, y formando alargados arcos ojivales. Entre sus extensos muros, predominaban los grandes rosetones, como se pueden apreciar en el Duomo de Milán, o en la Catedral de Notre Dame de París.
Imagen Sergio Alvaré Peláez
En León se puede apreciar un ejemplar que supera al resto por una peculiar curiosidad: un impresionante diseño con el imponente sello gótico en donde el cristal domina el espacio, tomando el lugar de la piedra y desafiando a los graves problemas estructurales, el tiempo y el espacio.
La Catedral de León, conocida también como Pulcra Leonina fue una vez un asentamiento de termas romanas, evidencia que hoy en día se puede ver entre sus antiguos muros. Pero fue en el año 874 cuando Ordoño I designó la Iglesia de Santa María y San Cipriano como la primer catedral de la región.
Hacia el siglo XIII se estaban terminando las construcciones de la catedral tardorrománica, pero fue poco tiempo más tarde, que a través del Camino de Santiago irrumpe el imponente estilo gótico que hoy reina los aires de León.
Imagen dgtecnozero
El proyecto fue una gran meta a superar, dado que como premisa principal, se planteó incorporar la menor cantidad de piedra posible, intercalando las grandes cristalerías a lo largo de sus muros, predominando y propagando la luz natural hacia todos sus extremos, conformando un ambiente único y divino.
Es así como sus 1800 metros cuadrados de cristal de colores predominan en la construcción, siendo ejemplo de numerosas obras, incluso actuales, como es el caso del Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC), en donde se ha empleado para su diseño una fachada de 3000 vidrios de colores, inspirándose en una de las vidrieras más antiguas de la Catedral.
Para saber más: www.catedraldeleon.org



Comentarios:
3 Comentarios al Artículo: La Catedral de León