La Catedral Metropolitana del Distrito Federal es uno de los puntos imperdibles de la capital de México. La iglesia más grande construida en todo el continente americano por los españoles durante el Período Colonial. Una obra monumental que llevó tres siglos construir, y que es un verdadero símbolo de la dominación española y –su contrapartida- la derrota azteca.
La Catedral Metropolitana se encuentra frente a la plaza principal de la ciudad, la Plaza de la Constitución (más conocida como Plaza del Zócalo), un atractivo infaltable en cualquier tour por el D.F..
La Catedral lleva a cuestas casi 500 años de historia. Pero este sitio tiene raíces más profundas aún. Era el antiguo Templo Mayor de Tenochtitlán, la capital del Imperio Azteca, y su centro ceremonial más importante.
Una vez derrotados los aztecas, los conquistadores españoles destruyeron los templos y palacios y sobre ellos construyeron los primeros edificios de la Nueva España. Así, a través de la arquitectura, se reforzaba el mensaje de la destrucción de una sociedad y una cosmovisión y su dominio por parte de otra.
Su construcción comenzó en 1563 y no fue concluida hasta 1813. Como consecuencia de ello, el edificio responde a distintos estilos arquitectónicos: renacentista herreriano, barroco y neoclásico.
En el interior del templo encontramos una magnífica estructura de cinco naves y numerosas, capillas, retablos y pinturas. Sus mayores atractivos son el Altar del Perdón, el retablo de los Reyes y la sacristía.
Pero sin dudas hay un detalle respecto de la Catedral del Zócalo que la diferencia de tantas otras iglesias coloniales: actualmente se está hundiendo. Erigida sobre un suelo cenagoso y partes de terreno rellenado, la pesada estructura tiene tendencia al hundimiento desigual.
Y, si bien actualmente se está llevando un gran trabajo de ingeniería para nivelarla, no cabe duda de que es un simpático atractivo más para la quienes visitan la pintoresca zona del Zócalo.
Más Información:
Catedral Metropolitana de México, en Wikipedia
Imágenes:
Luis F Franco, en Flickr.
Jami Dwyer, en Flickr.
Travellingred, en Flickr



A finales del siglo XIX la velocidad de hundimiento de la capital era de 4,5 centímetros por año -datos de la citada Comisión Nacional de Agua-, pero al aumentar la extracción de líquido en el periodo comprendido entre 1948 y 1951 se pasó a 44 centímetros anuales.
El grave problema se aplacó solo parcialmente a partir de 1953, cuando se comenzó a importar agua para el consumo de los habitantes de la ciudad, con lo que la velocidad de inclinación pasó a ser de 26 centímetros, que desde 1991 se estabilizó en ocho centímetros por año.
Inclinación.- Aunque durante este siglo México DF se hundió un promedio de 10 metros en el manto de arcilla y agua sobre el que se sustenta, el escoramiento paulatino de la capital no es uniforme. Las tres zonas más afectadas son el sector próximo al aeropuerto, que se hunde a una velocidad media de 35 centímetros por año; el área sureña de Xochimilco -15 centímetros anuales-; y el llamado centro histórico (ocho centímetros al año).