La costa Amalfitana, en Italia, es uno de los destinos más exclusivos y tentadores de Italia. No sólo los paisajes y las rutas son de una belleza increíble, sino que allí se pueden visitar algunas de las ciudades y pueblos medievales más interesantes del país. Ese es el caso de la pequeña ciudad de Amalfi.
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La ciudad está rodeada por conmovedores acantilados y mira hacia el Mar Mediterráneo. Fue durante unos 400 años hasta el 1200 d.C. la capital de una República que dominó las aguas de este mar y fue entonces que vio su mayor apogeo.
El pueblo de Amalfi está considerado parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
¿Qué ver en Amalfi?
La Catedral: Desde la Catedral de San Andrés se puede ver la plaza principal del pueblo que es el centro de Amalfi. La iglesia data del siglo XI y está ricamente decorada en su interior. La decoración de la cúpula, así como las esculturas y escenas pintadas fueron realizadas por famosos artistas italianos.
Los elementos que por siglos fueron parte de rituales religiosos en Amalfi pueden verse expuestos en la catedral.
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Las tumbas de los nobles (también conocidas como Chiostro del Paradiso): construidas durante el siglo XIII se destacan por su estilo árabe, ejemplo de esa mezclada presencia en el Mediterráneo.
La ciudad tiene encanto en si misma, sus pequeñas callejuelas y las increíbles vistas del mar. Vale la pena detenerse en cualquier café o restaurante y pedir una copa de limoncello (producido localemente) y disfrutar de un lugar paradisíaco.