Si bien toda información sobre la nueva gripe (mal llamada porcina) es insuficiente, sobre todo en cuanto a los alcances y la futura expansión de la enfermedad, lo cierto es que el impacto en el mercado de los viajes y el turismo parece anticiparse como en un gigantesco laboratorio en territorio mexicano. La premisa que parece imponerse, es que el miedo tiene más peso a la hora de viajar a zonas afectadas.
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Mientras miles de turistas de todo el mundo cancelan sus viajes al país, en una especie de cuarentena turística, las restricciones para contener y prevenir el avance de la nueva gripe apuntan a congelar al menos por unos días las actividades en México, afectando por supuesto a los principales destinos turísticos del país. Ciudades como Cancún, o Playa del Carmen se muestran semi vacías, y con turistas que prefieren quedarse en el hotel o anticipar su regreso. Además, se suma la realidad de que muchos operadores turísticos cancelan la venta de sus paquetes de viajes a zonas turísticas de México como Cancún.
Hasta el momento, los países que confirmaron restricciones y cancelaciones para viajar hacia y desde México por la nueva gripe son Argentina, Perú , Cuba, y Ecuador, mientras que Canadá dejó abierta la posibilidad de que muchas de sus compañías aéreas cancelaran vuelos, y la Unión Europea optó por continuar permitiendo los viajes a México, al mismo tiempo que recomienda no hacerlo, un modo de dar lugar a muchos de los ciudadanos europeos en México, para que puedan regresar con tranquilidad a sus países, en caso de considerarlo necesario.
La Organización Mundial de la Salud promueve la postura de que la cancelación y restricción de vuelos es en cierta forma algo inútil una vez que la enfermedad haya empezado a propagarse. La postura permitiría anticipar (siempre en el terreno de la especulación) que aún cuando la enfermedad se haga presente en cada país, los vuelos podrían funcionar con normalidad siempre tomando las prevenciones necesarias con cada pasajero ante la aparición de cualquier síntoma.
En principio, los grandes afectados del sector turístico son las compañías de cruceros, que suspenden sus escalas en los destinos mexicanos más solicitados, las compañías aéreas que viajan a México, y por supuesto el importante sector de servicios ligado al turismo del país.
El interrogante es que sucederá en adelante, con una enfermedad que no parece detener su lento avance. Las previsiones más pesimistas, hablan de una retracción del mercado de los viajes y el turismo que podría alcanzar niveles alarmantes, con impactos considerables en países como España, sólo por dar un ejemplo, sumados a los ya visibles efectos en bolsas y cotizaciones de las compañías del sector turístico.
Las estimaciones, en caso de un avance de ésta enfermedad, son siempre pura conjetura, ante una situación inédita en la historia reciente, que todos esperamos se solucione en la medida de lo posible.