Caracterizada por su majestuoso interior plagado de brillantes ornamentos y fabulosos escenarios, la Ópera de Budapest se consagra como uno de los monumentos más importantes de la capital de Hungría.
Imagen Siemar
Ubicado en la calle Sugár, este imponente edificio ya habla por sí solo mediante su importante fachada simétrica y encuadrada en un entorno que la rodea de aires de superioridad. La misma ha prevalecido a lo largo de los años, exponiendo obras de gran renombre, siendo visitada por numerosas personalidades de la política y sociedad.
Pero por otro lado, este monumento a la arquitectura atrae a miles de turistas, que más allá de ser allegados a la música clásica, la danza y la ópera, se acercan a contemplar las maravillas de esta ciudad que no tiene desperdicio.
El proyecto comenzó en el año 1873 tras un concurso organizado por el estado el cual ganó el arquitecto húngaro Miklós Ybl. A pesar de haber obtenido el honor de construir esta edificación, el arquitecto debió reducir el megaproyecto para achicar gastos, hecho que no logró del todo al concluir la obra. De todos modos, a pesar de los inconvenientes realizados la Ópera de Budapest abrió sus puertas el 27 de Septiembre de 1884, con una gran recepción pública y numerosos curiosos ansiosos por ver la nueva obra.
Imagen stephanemartin
Actualmente cuenta con un interior neorenacentista con numerosos detalles barrocos, que le otorgan un aire de señoría al ambiente. También se encuentra decorado con numerosos frescos realizados por notorias personalidades del arte húngaro, siendo todas las temáticas relacionadas con la música, generando un ambiente legendario y sumamente magnífico.



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