Dentro de la isla de Kyushu, en Japón, una pequeña ciudad de la Prefectura de Oita guarda espacios adaptados a las famosas fuentes de aguas termales sagradas que además, brotan en volúmenes tan grandes como para convertir a la zona en la región con mayor cantidad de agua caliente termal del planeta, después de Yellowstone, en Estados Unidos.
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Beppu es una de las tres grandes zonas de aguas termales de Japón, conocida además como "Las Vegas" del Japón, en relación a su industria del sexo y los juegos de azar. A pesar de que la belleza de región es atractiva por si sola, la ciudad intenta recuperar su imagen como destino de relajación y saludable gracias a sus termas.
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Lo que no hay que perderse en Beppu, son los llamados diez infiernos, la serie de piscinas naturales multicolores de origen volcánicos con agua hirviendo y barro, donde brota un intenso olor a azufre que poco tiene de atractivo en comparación con la magia del espectáculo natural. Aunque los diez infiernos se encuentran algo dispersos, seis de ellos se pueden recorrer en pocas horas al estar cerca y comunicados por autobús.
Hay zonas de baño de agua calientes termales, siendo el más conocido y tradicional, el centro Takegawara Onsen, que previo pago de la tarifa de baños, nos dejará renovado con sus tratamientos e inmersiones en arena caliente.
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Otros lugares interesantes de la ciudad incluyen el Centro tradicional del Bambú, donde se exhiben artesanías de bambú, y en una sintonía totalmente diferente, el museo del Sexo, ausente de los circuitos turísticos oficiales, pero fácil de encontrar.
Accesible a través de diversos medios de transporte, la ciudad de Beppu tiene el aeropuerto mas cercano en Oita, donde se comunica por autobús, tren, o autopista. Además, un transbordador ofrece un servicio diario desde Osaka. La ciudad, está internamente comunicada por un sistema de red de autobuses con salida desde la terminal oeste de Beppu. Beppu podría ser la parada ideal para un reparador descanso antes de emprender un viaje al Monte Aso, otra visita ineludible de la región.



Un saludo.
Pablo Duran