Escondidas entre altos peñascos y olvidadas por el pasar del tiempo, se encuentra una serie de tumbas en perfecto estado que el pasar de los años y la selva conservaron con gran fervor, dejando entrever las huellas del antiguo pueblo Chachapoya que pobló los confines de Perú 600 años antes de la expansión de los Incas en la zona.
Imagen morrissey
Este curioso pueblo se caracterizó por crear estos mausoleos o chullpa ubicados en las laderas de las montañas, escondidos entre la vegetación, distanciándose mucho de los conocidos mausoleos de otras civilizaciones (como los Mayas con sus grandes pirámides, los Incas, los Aztecas…etc). El nombre de esta cultura, significa pueblo de las nubes, probablemente bautizada de ese modo por los Incas. Es asà como estos pobladores del cielo construyeron cientos de sus asentamientos fúnebres sobre las cimas y salientes montañosas.
El asentamiento más conocido de esta gama de construcciones es Kuelap, situado sobre el rÃo Utcubamba, siendo considerado como uno de los asentamientos prehispánicos más impresionantes de Sudamérica.
Una de las chullpas o mausoleos más conocidas es la bautizada por los exploradores como Casa Blanca, creada entre medio de un increÃble peñasco con caliza y lodo, midiendo 4.5 metros de longitud, 2 de ancho y 1.5 de altura. Su nombre se debe a la blanca cobertura de arcilla que se encuentra en el exterior y la misma alberga cinco ataúdes chachapoyas que guardan los misterios de este pueblo que fue consumido por el tiempo.
Actualmente la mayor parte de las tumbas se encuentran saqueadas, dado que durante siglos estas se encontraban fuera del conocimiento general, siendo hurtadas por ambiciosos hombres en búsqueda de antigüedades tan alucinantes.