Uno de los lugares más inolvidables e imprescindibles que hay que visitar, ver y admirar es el famoso Hyde Park. Con más de sus 140 hectáreas acoge desde grandes eventos a conciertos multitudinarios. El que pasea al lado del lago Serpentine y tiene tiempo de recorrerlo o, incluso cruzarlo es un privilegiado.
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El inmenso parque fue en su origen tierras de caza donde el rey Enrique VIII utlizado como un parque de venados y usado para la caza, y no fue abierto al público hasta un siglo después.
Hay una pequeña parte del lago, que se llama el lido, donde se puede ir a bañar, con acceso de pago. Es un lugar donde puedes hacer cualquier cosa, siempre hay patinadores, ciclistas, corredores, paseantes… y cuando hace sol se llena de gente haciendo picnic, jugando o aprovechando para ponerse moreno.
Hyde Park es a Londres lo que el Central Park es a Nueva York, el pulmón de la ciudad. Uno de los parques más grandes del país. Puedes acceder a él desde varias líneas de metro, y perderte por senderos donde ni siquiera te acordarás que estás en una de las ciudades más importantes y pobladas de occidente. Nada lo hace lo hace más que su propia naturaleza, y su encanto además, reside quizás en la magia de, cómo muchas personas han sentido al pasear por sus caminos…
Los sitios de interés en el parque incluyen Speakers’ Corner. Al sureste (pero fuera del parque) está Hyde Park Corner. Al sur del Lago Serpentine está el Memorial de Diana, Princesa de Gales, un anillo de piedra oval inaugurada el 6 de julio de 2004. Al este de este espectacular lago, justo detrás de la presa, está el Memorial del Holocausto. Un magnífico especímen de curiosidad botánica es el “Haya Llorón”, Fagus sylvatica, conocido afectuosamente como “el árbol al revés”.
Sin duda, un lugar para visitar.