Mucho se habla por éstos días de Libia. El país presenta en su mapa físico, mucha información sobre lo que representa el país en cuanto a su geografía: en su extensión, gran parte del territorio se encuentra cubierto por el desierto del Sahara, con excepción del litoral mediterráneo, un oasis verde en un territorio mayormente árido y poco atractivo para cualquier actividad económica.
Mapa de Libia en Wikimedia
Sin embargo, el mapa de Libia no revela la verdadera riqueza del país: el petróleo. Libia posee en función de su geografía, la mayor parte de su población asentada en la costa, con la paradoja de que la base de su economía, se encuentra debajo del manto de arena. En el mapa, observaremos como las principales ciudades, se encuentran en la costa, como Trípoli, Bengasi, Misurata, y Tobruk.
Mapa de Libia con sus principales ciudades. (Wikitravel)
Mientras tanto, más allá de la costa, el mapa de Libia devela cuatro ecosistemas segmentados, la estepa del norte, el desierto propiamente dicho en el centro y sur, y la región montañosa occidental. En su mayoría, conforman una de las regiones más inhóspitas del planeta, casi nada aptas para la vida humana.
Imagen Roberto D’Angelo
Sin embargo, ningún mapa o imagen satelital revela otro de los grandes “milagros” de Libia: debajo del desierto, yace un lago y reservorio de agua subterránea cubriendo un área equivalente a toda la superficie de Alemania. De hecho, se trata de la reserva de agua que sustenta el consumo y las necesidades del país.
Enclavado en el centro norte de África, entre Túnez, Egipto y Argelia como sus vecinos próximos al Mediterráneo, y al sur con Níger, Chad, Sudán, Libia es un país de gran potencial a pesar de su aridez, aunque maltratado por un sistema político que limita por décadas la plena libertad de sus habitantes.