Monasterio en el abismo, en China
Al pie de la montaña Heng Shan, en China, (ver hoteles en China) un monasterio parece levitar en los acantilados, por encima del río que circula un poco más abajo. Se trata del Monasterio Colgante de Heng Shan, o Xuankong Si, perteneciente a la religión del Taoísmo, una construcción verdaderamente sobreviviente a los avatares del tiempo y la historia por más de 1.400 años.

El monasterio se encuentra literalmente colgado, en la zona de una de las cinco montañas mágicas correspondientes a los cinco puntos cardinales de la geomancia china. Se trata del punto norte, identificado en la montaña Heng Shan (enlace en inglés)

Con 2017 metros de altura, el pico del Heng Shan es uno de los cinco más alto de los territorios históricos de China. Está situado en la provincia de Shanxi y es una de las cinco montañas sagradas del Taoísmo, a 65 kilómetros del centro de la ciudad de Datong. El Monasterio Colgante está al pie del monte, a 50 metros de altura sobre el nivel del suelo. Se encuentra verdaderamente desafiando la gravedad asentada sobre unos postes de madera desde el año 491, en que fue construido. El Monasterio de Heng Shan, reconstruido en varias ocasiones, consta con 40 salas de madera y estructuras que se soportan en un sistema de construcción que ha resultado además de efectivo, objeto de estudio por renombrados arquitectos. El sistema consta de un conglomerado de pilares, postes y pasarelas de vértigo, con habitaciones pegadas al acantilado, y ampliadas con excavaciones sobre el mismo. Es de hecho una verdadera maravilla arquitectónica.

La construcción, desde abajo se asemeja a un verdadero castillo en el aire. Las técnicas constructivas combinan conocimientos aplicados con un exquisito valor estético y religioso, que simbolizan en conjunto un logro representativo de la cultura China. El Monasterio Colgante incluye elementos decorativos del budismo, el taoísmo y el confucianismo, lo cual por cierto, no es nada usual.
En cuanto a las razones de la ubicación, la altura del acantilado ha sido clave para la preservación, al dejarlo a salvo de sucesivas inundaciones por desbordes del río, pero además de los azotes del clima y la erosión del tiempo. El viento por caso, debido a la configuración del terreno, suele soplar con fuerza, sobre todo en invierno. A pesar de ello, el Monasterio ha sobrevivido por siglos. También hay una razón de peso para la locación, relacionada con la religión: la búsqueda de un lugar silencioso y de reclusión.
Con todo, el Monasterio impresiona a visitantes en un lugar donde la historia, el paisaje y la cultura milenario del pueblo Chino, parecen darse la mano.
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