Recorrer pequeñas ciudades tiene un encanto especial para el viajero que busca disfrutar de la simpatía de los locales, de caminatas escondidas y de pequeñas maravillas que se salen de los circuitos tradicionales (y, por ende, ¡están menos atestados de turistas!). Cahors, pequeña ciudad rodeada por tres lados por el río Lot que recorre el sudoeste francés, expone sus encantos y se deja descubrir. El viajero terminará encantado.

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Antigua capital del departamento de Quercy, Cahors puede satisfacer los gustos de turistas diversos: arte, gastronomía, monumentos e historia, la ciudad lo tiene todo. Para empezar, hay que destacar la eficiencia de la Oficina de Turismo, donde nos asesoraron y ayudaron en todo lo posible. Es una buena idea acercarse para, al menos, proveernos de un excelente mapa gratuito.
El monumento más famoso de la ciudad es el Puente medieval Valentré que cuenta con seis arcos y tres altas torres, dos de ellas con matacanes (parapetos en voladizo con aberturas para dejar caer sobre los atacantes piedras, aceite hirviendo o plomo fundido). El puente, parte del sistema defensivo de la ciudad, hoy permanece abierto exclusivamente para peatones.

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La ciudad también cuenta con un precioso barrio medieval, el Viejo Cahors, soñadas callecitas para perderse sin problemas y encontrarse con los misterios conservados en los laberínticos rincones. La catedral de St-Étienne posee las cúpulas más grandes de Francia, con un estilo inspirado en el Próximo Oriente. Otra buena idea es recorrer los paseos ribereños que están muy bien cuidados y son ideales para hacer un picnic a mitad del día.
Cahors cuenta con alojamiento de diferentes categorías. Campings, albergues y hoteles, la oferta es para todos los presupuestos. Como recomendación de precio/calidad el albergue de juventud (sin límite de edad) ubicado en la calle Frédéric Suisse, bien central, es una buena opción (10 euros la noche sin desayuno).
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Una opción interesante para visitar una ciudad diferente.



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2 Comentarios al Artículo: Pequeños paraísos: Cahors