Praga, vista desde la colina de Petrin
Si tienes ocasión de visitar Praga no dejes de subir a la colina Petrin, la más alta de la ciudad, y desde la cual puedes admirar unas vistas panorámicas impresionantes. Por cierto, los que viven habitualmente en la ciudad la conocen como la “colina de los enamorados” pues es muy habitual ver parejas por allí paseando abrazados o cogidos de la mano. Allí, una estatua de bronce del poeta checo Karel Hynek Mácha, les observa ensimismado. (ver hoteles en Praga)

Situada cerca del famoso Castillo de Praga y junto al río Vltava, para llegar hasta ella, hasta su cima, puedes subir en un funicular desde la calle Ujezd, que se inicia su camino aproximadamente cada 15 minutos. En lo alto de esta colina encontraras un precioso parque al cual acuden diariamente muchas personas para realizar actividades al aire libre o, simplemente, para pasar su tiempo libre.
Sobre la colina de Petrin encontrarás también una torre de unos 6o metros, y 299 escalones, que, junto con la altitud con la que ya cuenta la colina alcanza casi los 330 metros de altitud sobre el nivel del mar y que posee la peculiaridad de que es igual que la archiconocida Torre Eiffel que se encuentra en París (ver hoteles en París), (no te asustes, también cuenta con ascensor). La Torre de Petrin cuenta, en su parte superior, con un mirador. Imagina las fantásticas vistas y las espectaculares imágenes de la ciudad de Praga que puedes captar desde allí con tu cámara de fotos.

Otro punto interesante para visitar sobre esta colina son el Laberinto de Espejos, construido en 1891 como parte de una Exposición Nacional y que, desde 1893 se encuentra dentro de una especie de castillo de nueve torres en la colina de Petrin, en donde podrás reírte de ti mismo y de tus acompañantes al veros reflejados en sus espejos curvos: cabezas gigantes con cuerpos pequeñitos, o barrigas enormes con cabezas reducidas… ¡Te encantará!.
Si vas de noche pásate por el Observatorio Stefanik y podrás el precioso cielo estrellado. Este planetario fue fundado en el año 1928 y desde él, y gracias a su telescopio, puedes observar más de cerca las brillantes estrellas que iluminan la noche de la romántica ciudad de Praga.
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