Ese emplazamiento, unos kilómetros al norte de la capital francesa, es actualmente la localidad de Saint Denis, levantada en honor a este santo.
Aquí no sólo vamos a encontrar el famosísimo Estadio de Francia, construido para la celebración del Campeonato Mundial de Fútbol de 1998 (aunque, sin duda, es uno de los grandes atractivos para los amantes del deporte rey).
Son otros monarcas quienes descansan en esta ciudad. Y lo hacen bajo el suelo del templo construido en honor del santo mártir de París. Son los reyes de Francia (casi todos) quienes han encontrado en ese sagrado lugar su descanso eterno.
La abadía de Saint Denis ofrece importantes atractivos para los amantes del Arte y de la Historia. Y es que, además de ser panteón real, fue en esta iglesia donde por primera vez se empezaron a utilizar elementos arquitectónicos del arte Gótico. Hasta entonces (siglos XI- XII), todas las iglesias de la Europa Occidental descansaban bajo el manto del Románico, caracterizado por la solidez exterior y la oscuridad y sobriedad interior. Fue el abad Suger de Saint Denis quien introdujo novedades en la reconstrucción del templo, con elementos como el rosetón (que permitía el paso de la luz al interior) y el arco apuntado, con el que la estructura se estilizaba.




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