Saint Denis, la tumba de los reyes
Cuenta la leyenda que san Dionisio (Saint Denis, en francés) fue decapitado en lo que hoy en día es Montmartre (París) por no abjurar de sus creencias cristianas. Este acto, sin embargo, no fue el fin de su vida. El santo varón se levantó de su martirio, y con su cabeza entre las manos, anduvo el camino desde la colina parisina hasta un lugar a las afueras de la ciudad. Allí descansó, por fin.
Ese emplazamiento, unos kilómetros al norte de la capital francesa, es actualmente la localidad de Saint Denis, levantada en honor a este santo.
Aquí no sólo vamos a encontrar el famosísimo Estadio de Francia, construido para la celebración del Campeonato Mundial de Fútbol de 1998 (aunque, sin duda, es uno de los grandes atractivos para los amantes del deporte rey).
Son otros monarcas quienes descansan en esta ciudad. Y lo hacen bajo el suelo del templo construido en honor del santo mártir de París. Son los reyes de Francia (casi todos) quienes han encontrado en ese sagrado lugar su descanso eterno.
La abadía de Saint Denis ofrece importantes atractivos para los amantes del Arte y de la Historia. Y es que, además de ser panteón real, fue en esta iglesia donde por primera vez se empezaron a utilizar elementos arquitectónicos del arte Gótico. Hasta entonces (siglos XI- XII), todas las iglesias de la Europa Occidental descansaban bajo el manto del Románico, caracterizado por la solidez exterior y la oscuridad y sobriedad interior. Fue el abad Suger de Saint Denis quien introdujo novedades en la reconstrucción del templo, con elementos como el rosetón (que permitía el paso de la luz al interior) y el arco apuntado, con el que la estructura se estilizaba.

Saint Denis es el claro ejemplo de la transición en Europa del Románico a Gótico; éste último terminaría consolidándose no muy lejos de allí, en las catedrales de París, Chartres, Reims y Amiens. Suponía, sin duda, el triunfo de la luz en la arquitectura religiosa.
Sin embargo, el otro gran atractivo de Saint Denis no está en sus alturas, sino en su suelo.
Como ya se comentó, esta abadía alberga la tumba de la mayoría de los reyes de Francia. Punto de encuentro habitual de los legitimistas y nostálgicos monárquicos, Saint Denis supone un paseo por la historia de este país. Allí están enterrados desde los Carolingios, una de las primeras dinastías reinantes en Francia, hasta los Borbones, cuyo tráfico final nos recuerda uno de los puntos culminantes de la Revolución que comenzara en 1789. Entre ellos, Capetos y Valois completan el recorrido cronológico por la historia monárquica francesa.
En esta abadía se pueden ver tumbas y panteones espectaculares, como el de Francisco I, a otras más modestas, como la de Carlos Martel, abuelo de Carlomagno.

En resumen, esta abadía situada a pocos kilómetros al norte de París contiene en su ser buena parte de la historia de Francia, personificada en los monarcas que la reinaron durante más de diez siglos. Pero tampoco nos olvidamos de la importancia de Saint Denis en la Historia del Arte, punto de referencia primordial para conocer el paso del arte Románico al Gótico, que supuso una nueva arquitectura basada en la luz y la altura, como una forma de estar más cerca de la divinidad
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Comentarios al artículo
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Fecha: June 16, 2008 at 4:13 pm
[...] Ordoñez II y las termas romanas, se empieza a construir sobre el año 1205 y esta inspirada en la Catedral Reims, reducida su planta [...]










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