La República Dominicana representa el auténtico y genuino sabor original del Caribe; aquella imagen de playas virgenes tropicales, de cocoteros concentrados formando casi un bosque; de troncos palmeros que se extienden desde los mismos arenales hasta el interior, y de hamacas que penden oscilantes entre una y otra palmera.
Cayo Levantado
Desde entonces, esa imagen que nos proporcionaba la República Dominicana se ha visto modificada por los paisajes históricos de la Riviera Maya o por la alegría de los de Jamaica. Ahora ya, el Caribe es algo más que la República Dominicana. Sin embargo, este pequeño país aún guarda un pequeño secreto que pide a voces ser conocido. Samaná, un paraíso casi virgen, como aquéllas primeras imagenes del Caribe que nos vendían los folletos turísticos, de playas tropicales y de altísimos cocoteros que nos cobijan del ardiente sol caribeño. Allí podremos pasar el día entero en la playa de Las Galeras, en uno de los extremos de la antigua isla de La Española. O en Playa Rincón, que figura como una de las mejores playas del mundo; o la internacionalmente conocida del Cayo Levantado, popularmente... la Playa Bacardi, aquélla donde en su día se rodara el anuncio original de Ron Bacardi. Pero es que además de las playas interminables, Samaná nos ofrece muchas actividades naturales, como los paseos a caballo entre sus bosques de cocoteros, o las muchas cascadas, como la del Salto Limón, o el Parque Nacional de los Haitieses en el que podremos disfrutar descubriendo cavernas y explorando manglares. 
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Foto 1: threebestbeaches Foto 2: paulofernandes


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