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Santander: el recuerdo del Viento Sur


Santander

No existe el aire ya. Las lejanías
están aquí al alcance de la mano.
Evidente es el mundo y tan cercano.
He aquí la densidad que apetecías.

La luz se cierne en mineralogías
tan de ardiente osatura y primer plano,
que me brota este grito sobrehumano:
gloria al bramar de las montañas mías.

Es el viento que encrespa sus bisontes,
que en bravo alarde de torsión y ultraje
lomos restalla de olas y de montes.

El viento que me empapa de paisaje.
Sur, viento sur, enrólame en tu viaje
y ráptame en tus brazos de horizontes

Gerardo Diego - “Alondra de verdad”

Cuatro años después, de aquella visita me queda esa sensación de tranquilidad, de pausa en la rutina diaria para disfrutar, en una de sus once playas, del viento azotándote la cara. Sentado en la terraza de aquel chiringuito, mientras me tomaba la cerveza, me dejé llevar por el mar, olvidando al mundo que quedaba a mis espaldas, la vista puesta en el horizonte, y aquel viento del Sur raptándome el corazón.

Santander marinera, entre paisajes de montaña y mar, aquel largo paseo marítimo por el que deambulaban mis pasos, buscando siempre ese rincón de historia en la ciudad y de suaves palabras susurradas por las olas.

Santander marítima, que comienza el paseo en la Grúa de Piedra, uno de los símbolos de la ciudad, del año 1900, para continuarlo hacia el Palacio del Embarcadero y al grupo escultórico de los Ragueros, niños que se lanzan al mar para recoger, como se hacía antiguamente, las monedas que los paseantes les lanzaban al agua. El Club Marítimo, a la entrada de Puertochico, da paso a los Museos Prehistórico y Marítimo, antes de adentrarnos en la impresionante y verde Península de la Magdalena.

Península de la Magdalena

Es uno (por no decir el que más) de los más bonitos espacios de la ciudad que ocupa 25 hectáreas repletas de arboledas. En su interior un sendero nos descubrirá rincones preciosos y miradores que se esconden entre los árboles y que elevan sobre el mar. Nada más entrar veremos el Pabellón Municipal de Muestras y un Parque dedicado a Rodríguez de la Fuente. a la derecha se puede acceder a la playa de los bikinis, llegar hasta el Embarcadero Real y acercarnos al Faro de la Cerda para finalmente disfrutar con las impresionantes vistas que hay desde la explanada del Palacio de la Magdalena.

el Palacio Real se inauguró en el año 1912 y se regaló a los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia. Actualmente es la sede de los cursos de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

Las playas del Sardinero

Cuando después de dejar la Península de la Magdalena nos adentramos en la Avenida Reina Victoria, descubrimos en la playa del Camello la entrada a esta refrescante y animada zona de Santander. Porque tras esta playa se abre la ensenada del Sardinero, tan turística en épocas veraniegas.

Palacio de la Magdalena

El barrio del Sardinero tiene su emblema en el Gran Casino inaugurado en el año 1916, frente a los jardines de San Roque y el Auditorio. Frente al mar se encuentra la Plaza de Italia y los jardines del Piquío… y al fin, paseando, llegamos hasta la segunda playa del Sardinero, la zona donde juega el equipo de fútbol de la ciudad. El Hotel Chiqui finaliza nuestra caminata por toda la línea costera santanderina.

Centro monumental

Curiosamente, dos edificios que tiene su historia con la ciudad, son los de dos bancos: el antiguo Banco Santander, y la sede del Banesto tan profusamente ornamentada. Cerca está la iglesia neobarroca de Santa Lucía. Por la calle Hernán Cortés llegamos hasta la Plaza Porticada y en dirección al mar el edificio de Correos, del año 1916. Otra visita obligada es el grupo escultórico que conmemora la reconstrucción de la ciudad después de que fuera arrasada por un incendio en 1941.

El conjunto más importante de la ciudad lo forman la Iglesia del Cristo y la Catedral, y, frente a ella, la Iglesia de la Compañía.

Por último, habremos de adentrarnos por la parte comercial de la ciudad a través de la calle Juan de Herrera y visitar el Ayuntamiento de Santander, del año 1907 así como la casa-museo de Menéndez-Pelayo.

Si viajais a allí, no te pierdas nuestras recomendaciones de hoteles en Santander.

 

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Categorías: Cantabria Viajes España

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Comentarios al artículo

1

Escrito por: tuba, instrumento musical
Fecha: December 28, 2007 at 5:45 pm

[...] tuba es el mayor de los instrumentos de viento que se soplan y sus antecesores son el serpentón y el [...]

2

Escrito por: Liebana, naturaleza cantabra
Fecha: March 17, 2008 at 1:22 pm

[...] llegar hasta Liébana en coche, pues está una hora y media si vienes desde Santander, o caminando si lo prefieres, y tus piernas aguantan, partiendo también desde la capital cantabra [...]

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