Sierra de Aralar: el encanto de la Naturaleza en Pamplona
Pamplona tiene un encanto especial, y es que permite disfrutar de una completa variedad de ocio que abarca desde sus clásicas fiestas de los Sanfermines, hasta el relax y buen ambiente que se respiran en sus numerosos jardines. Pero también tiene, aparte de preciosos peublos como Olite o San Javier, algo digno de disfrutarse tranquilamente en cualquier escapada de fin de semana: sus Sierras.

Entre los muchos bellos paisajes que rodean a la ciudad navarra tenemos a la Sierra de Aralar. Prados, hayedos y robledales que se unen en unos territorios de leyenda. Lugar de pueblos encantadores que la surcan, y de monumentos prehistóricos que salpican sus montes y bosques en algunos de sus puntos. Un paraiso para los excursionistas que pueden encontrar en ella la tranquilidad de una buena excursión.
Quizás uno de los más bellos lugares que podamos encontrar en la Sierra de Aralar es el Santuario de San Miguel, un templo románico precioso que se levanta sobre las cumbres y que aparece envuelto en su riqueza arquitectónica y en las leyendas que sobre él circulan. Y es que este Santuario, perfecto ejemplo de lo que es un templo románico, puede presumir de haber tenido en su interior una de las joyas navarras: un magnífico retablo del año 1180 que hoy puede admirarse en el Museo de Navarra.
Lo mejor para disfrutar de la excursión al Santuario es hacerla a primeras horas de la mañana, con el despertar del día. Partiendo del coqueto y bello pueblito de Lekunberri, hemos de ir hasta Uharte Arakil para después ascender a la cumbre. Es un paseo refrescante y encantador que se nos hará aún más bello con las primeras luces del día.
Pero no sólo podemos disfrutar de sus joyas románicas, ya que en la Sierra de Aralar hay otros parajes igualmente preciosos como los Nacederos del Ercilla y Larraun. Un sendero que parte de Iribas nos llevará entre bosques y formaciones montañosas que terminan desembocando en el nacimiento de ambos ríos.
Las Malloas son unas impresionantes paredes rocosas que nos dejarán boquiabiertos. Para obtener unas buenas fotografías de ellas lo mejor es ir hasta Azpirotz, y para ello, empezaremos en Atallu, y tras atravesar Intza y Uztegui subiremos a la cumbre del Irumugarrieta.
Además de sus maravillosos paisajes podemos perdernos entre dolmenes haciendo fotos del pasado megalítico de la zona. Más de 40 monumentos de piedra, en un recorrido que nos llevará apenas unos 15 kilómetros partiendo del cámping de Etxarri Aranatz.
Y si aún nos sobra tiempo, aún tenemos a nuestro alrededor otras sierra de similar belleza, como la de Urbasa, también repletas de hayedos y pequeños riachuelos que le dan una vida especial al entorno. O al Robledal de Orgi, o al Valle de Elorz.
Cualquier estación puede ser buena, pero primavera y otoño tienen un sabor especial, porque si un maravilloso colorido arroja la estación más florida, otoño no lo es menos con sus colores marrones, con la caída de las hojas, con la nostalgia de unos senderos que combinan la tristeza de unos parajes otoñales con el verdor de sus frondosos bosques.
Y si cansados volvemos de estas rutas, siemrpe tendremos a mano la buena gastronomía navarra, tan suculenta y exquisita, capaz de reponer al más cansado. Sin duda un excelente destino si viajais por Asturias (Ver hoteles en Asturias) o Navarra
Fotos obtenidas via flickr
- Categorias: Navarra, Viajes España
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