La Tierra de Arnhem en Australia, permanece como un espacio que conserva las raíces y culturas aborígenes en un paisaje conservado como una reserva. Es uno de los últimos rincones donde conocer casi intactas las raíces más auténticas de lo que conocemos como la actual Australia.
Imagen ciamabue
La Tierra de Arnhem (Arnhem Land) abarca una superficie de 97.000 kilómetros cuadrados en la zona norte de Australia. Desde el año 1931, está declarada como reserva aborigen habitada por los volngu, y es una zona ideal para acceder a las costumbres y cultura originaria de Australia, a través de guías de la propia comunidad, una de los más grandes grupos aborígenes de del país.
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La zona fue bautizada luego del naufragio del barco Arnhem, que exploró la costa en el año 1623. Es una de las cinco regiones del territorio norte australiano, con capital en Darwin. Muy cerca, dentro del área, se encuentra el Parque Nacional Kakadu. En Arnhem, la cultura indígena trasciende la soledad despoblada del área, y atrae por su cultura, su arte y las tradiciones que preservan sus habitantes.
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En la comunidad de Yirrkala, los indígenas son conocidos por las pinturas, además de su papel en la promoción de los derechos indígenas. En la comunidad de Gunbalanya, hacia al oeste, también destacan las pinturas. Pero quizás uno de los atractivos más recomendados sean las pinturas aborígenes rupestres en zonas como Ubirr Rock, o Imjalak Hill. Incluso, es curioso observar el modo en que plasmaron en pinturas la llegada de la cultura europea, con pinturas de embarcaciones y hasta aeronaves, y colonos en tiempos más recientes.
El norte australiano, y Arnhem, es parte del territorio australiano salvaje y poco urbanizado. Aunque los sembrados y zonas de explotación económica avanzan, es esperable encontrar paisajes áridos, formaciones rocosas llamativas, y hasta zonas de humedales o pantanosas plagadas de cocodrilos. Un muestrario de la riqueza australiana, tan extensa como inexplorada.