Turín: tres palacios para conocer III
Como broche de oro, concluiremos con el tercer y último palacio que debe ser incluido dentro del itinerario de recorrido por la ciudad de Turín. Se trata del palacio que fue residencia principal de la Casa de los Saboya, y hoy en día es uno de los lugares más visitados de la ciudad.
Imagen MarcoPapale.com
PALACIO REAL
Los orígenes de este espectacular Palacio se remontan al siglo XII, cuando este lugar era sede episcopal, hasta el año 1562 en el cual Manuel Filberto de Saboya decidió que su (hasta ese entonces) residencia era poco apropiada para reunir las condiciones necesarias para satisfacer a la corte. De este modo, los Saboya abandonaron el Palazzo Madama donde habían estado residiendo, y se trasladaron al vecino Palazzo Reale, cambiando drásticamente el aspecto del antiguo palacio episcopal.
Actualmente nos encontramos antes una fachada muy sobria para el uso que de le dio, (teniendo en cuenta la gran ambición y poder de la Casa de los Saboya), siendo la construcción más simple de todas las que rodean la Piazza Castello, dueñas de un excesivo barroco. Esta posee unos 30 metros de altura, y un largo de 170 metros, presentando una prolija y señorial simetría característica del edificio en sí.
Las riquezas de su interior son únicas, presentando diversas salas con colecciones antiguas provenientes de oriente y trabajados tapices que decoran las altas paredes que envuelven el lugar, reflejando el nivel de riqueza y poder que tenía esta legendaria familia.
Imagen MarcoPapale.com
Una de las atracciones principales es la Scala delle Forbici (la Escalera de las Tijeras) realizada por el arquitecto Felipe Juvara en 1720, presentando una increíble construcción compuesta por mármol que se eleva hacia lo alto invitando al visitante a descubrir la grandeza del lugar.
En sus plantas se pueden encontrar los dormitorios de las grandes personalidades que han vivido en el Palacio, exponiendo modos y estilos diferentes que fueron decorados y reconstruidos según la época, dejando entrever elementos barrocos, rococó y neoclásicos entre los diversos sectores.
Una gran curiosidad es que en el ala oeste del palacio se encuentra una cúpula que une el palacio con el ábside de la Catedral de San Juan Bautista. Este sector se construyó para albergar el Santo Sudario, objeto perteneciente a la familia desde 1453 hasta el año 1946.
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