El turismo clásico es el que casi todos conocemos y practicamos. Llegar a una ciudad o paisaje natural, tomar la cámara de fotos, caminar, conocer y degustar en restaurantes nuevos platos, visitar museos, tiendas y sitios de interés. Lo no tan nuevo, pero cada vez más de moda, es dejar el traje de guiri, para transformarnos en protagonistas del lugar: el turismo activo.
Imagen Susanica
Practicar un turismo activo implica mucho más que tomar fotografías: vivenciar un lugar al máximo, vivir las experiencias de ser parte del sitio, estar dispuesto a la aventura o hasta regresar a casa con un nuevo aspecto: el turismo activo supone una experiencia enriquecedora en la que regresaremos a casa totalmente renovados o hasta tan exhaustos que tendremos que reponernos. Desde viajar para participar de unas tranquilas jornadas de pesca, practicar un deporte de riesgo o hasta un excéntrico viaje espacial, la nueva tendencia es no quedarse quieto en ningún lado.
El turismo activo se relaciona también con las nuevas modalidades de ecoturismo (ver ideas de ecoturismo), emprendiendo un viaje como voluntario en alguna ONG, aportando nuestro trabajo en el destino, o participando en actividades para mejorar las condiciones de vida de los habitantes del lugar que visitamos. Pero también, un turismo activo puede tener un sesgo más personal: viajar para practicarnos una cirugía, realizar un tratamiento médico, o hasta dejarnos en manos de un tratamiento reparador en balnearios o centros termales.
Algo más desgastante será someternos a un régimen de turismo más exigente: la tendencia entre jóvenes (y no tantos) es elegir un lugar donde poder practicar deportes de riesgo, senderismo, buceo, cabalgatas, pero proponiéndonos que la actividad sea el motivo del viaje. Así, un viaje de vacaciones se puede convertir en un desafío personal que en caso de concretarlo, resultara reparador y estimulante.
Los nuevos turistas, están cada vez menos dispuestos a quedarse quietos en el asiento de un bus de excursiones y escuchando el relato monótono de un guía por el alto parlante. Turismo activo es un modo más comprometido de conocer nuestro mundo y de regresar a casa satisfechos no sólo por tener una buena colección de fotografías.