La Segunda Guerra Mundial marcó profundamente la historia europea. Pero no sólo es un punto en le pasado occidental, sino que transformó profundamente el paisaje urbano, la geografía y la vida cotidiana de la gente. En Normandía, Francia, el rastro de la guerra sigue presente y nos invita a seguirlo.
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El 6 de junio de 1944, inmortalizado como el “Día D”, comenzaba la Operación Overlord que consistía en el desembarco en Normandía de las tropas norteamericanas, canadienses y británicas. Se abría así un período de presencia de los Estados Unidos en una Europa dominada por la presencia nazi. Hasta ahora esta ha sido la mayor operación de invasión por mar
Al día de hoy estas playas sólo conservan los nombres de los batallones que desembarcaron en los diferentes puntos. Las más conocidas son la Playa Omaha y la Playa Utah, Fina arena y el mar azul son atractivos para quienes disfrutan de un verano tranquilo al sol. Pero también hay quienes recorren la región en busca del rastro de una terrible guerra.
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Y donde uno se encuentra cara a cara con las consecuencias terribles de la guerra, es en los cementerios, el norteamericano y el alemán que hay en la zona. En el Cementerio Norteamericano en Normandía (Normandy American Cementery) hay 9.387 tumbas más los nombres de 1.557 soldados desaparecidos escritos en los muros de un patio semicircular.
El cementerio donde descansan los restos de caídos de guerra alemanes, en Mont-de-Huisnes, cerca del Mont Saint Michel, es uno de los 6 que hay en esta región. En este cementerio en Normandía hay 11.956 tumbas.