Algo está sucediendo en Uruguay. Un país pequeño, con poca población, y hasta podría decirse, golpeado por los vaivenes económicos, sociales y políticos de las últimas décadas. Sin embargo, al hacer turismo en Uruguay, encontraremos un panorama que contagia optimismo: ya no se escuchan historias de gente por emigrar, o al menos, emigrar por las incertidumbres económicas del país.
Imagen Andre Deak
Uruguay, respira con energía alentadora, de la mano de su crecimiento económico que hace vibrar un país a veces desanimado. Por caso, en las principales ciudades, asoman nuevas construcciones y hasta grandes proyectos, sin perder el aire europeo que caracteriza a éste país. Uruguay no necesita exponer demasiado para atraer al turismo: sus fuertes son el tango, la mística del fútbol, su ambiente bohemio en las zonas urbanas, las tradiciones y la tranquilidad de sus paisajes.
Imagen Mandy
Pero además, el turismo encuentra que en Uruguay un espacio para novedades, los síntomas del despegue económico: viejas zonas de Montevideo, su capital, renacen con el auge de la construcción y el crecimiento de las clases medias. Se suman bares elegantes y restaurantes, y en cada calle, se respira el aire nostálgico de una ciudad y un país que siempre mira a Europa, pero asumiendo una identidad propia.
Imagen iAudioguide
Uruguay ofrece al turismo una actividad cultural sorprendente en su capital, pero también, la tranquilidad de su estilo en ciudades de su interior, la historia parece congelarse en Colonia del Sacramento, y en cada rincón, observamos la marca registrada del país: la sensación de que las buenas cosas no deben cambiar. Uruguay también respira el tango, el carnaval, y saborea la carne asada como una de sus exquisiteces insuperables.
Imagen Jimmy Baikovicius
Para turistas que viajan por Sudamérica, recomendamos hacer un lugar de honor en la agenda, para adentrarnos en éste pequeño pero admirable país que a veces, suele ser subestimado por una injusta cuestión de tamaño. Para cerrar, un ejemplo de arte y arquitectura que merece al menos una noche en la vida: la magia de Casapueblo.