Viajar es muchas veces transportarse al pasado: ruinas, templos, pueblos medievales e imponentes restos, museos y exposiciones, todo nos permite recolectar pequeños detalles de la historia de nuestro destino. Quizás hablar de turismo histórico es redundante, pero es justamente la propuesta de un tour en TahitÃ: recorrer los sitios más relevantes de la historia de la rebelión del Bounty.
Imagen 00dann
La tripulación del Bounty, un barco de la armada inglesa, tuvo que esperar en Tahità seis meses hasta que fuera posible recoger los frutos que pensaban transportar al Caribe. En este tiempo la tripulación del barco descubrió las maravillas del paisaje y las beldades de las mujeres que allà habitaban.
El 4 de abril de 1789 el Bounty partió de la isla camino al Caribe, pero sólo un mes más tarde, la mayorÃa de la tripulación se amotinó dejando en un bote al capitán y algunos otros marineros.
Los marineros que tomaron posesión del barco se instalaron cerca de TahitÃ, en una isla cuya población hoy en dÃa se considera descendiente de este grupo de rebeldes.
Imagen enseñanzasnauticas
Esta intensa historia puede vivirse en la actualidad recorriendo los sitios de Tahità y las islas aledañas donde se desarrollo su historia. Varios libros y pelÃculas inmortalizaron los sucesos de este motÃn. La obra de James Norman Hall es una de las más famosas. En la costa noroeste partiendo de la capital nos encontramos con su antigua residencia y un museo dedicado.
Desde el conocido mirado Tahara se puede ver el impresionante paisaje que ha sido fondo de films sobre el Bounty. El Point Venus es el lugar donde el barco llegó a Tahità por primera vez. El nombre es en honor a James Cook que eligió ese lugar para estudiar el paso de Venus.
Finalmente podemos ir a 42 kilómetros de Tahità al atolón de Tetiaroa que fue dado como regalo por un siglo a Marlon Brando después de rodar la inmortal pelÃcula sobre el motÃn. Actualmente se está construyendo allà un hotel a él dedicado.
Imagen cornwallmodelboats


Comentarios:
3 Comentarios al ArtÃculo: Turismo histórico: Tahití y la rebelión del Bounty